A TIENTAS

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lunes, 29 de septiembre de 2014

"El sentido de un final" - Julian Barnes


He tardado demasiado en reseñar este libro y ahora tengo recuerdos confusos. La tardanza se debió a que el final me impactó y me dejó muchos interrogantes, y lo comenté por twitter con otras lectoras, y entonces el hambre de comentar se vio saciada y lo dejé pasar. Pero este libro tenía que estar en el blog sí o sí.

Es mi primera vez con Julian Barnes, y el sabor de boca que me ha dejado es bueno. "El sentido de un final" es una historia corta, con una prosa sin adornos, directa al grano. A veces agradezco eso, sobre todo en verano, que pensar me cuesta más, y asimilar conceptos ni os cuento.

Esta es la historia de Tony y su pandilla del instituto, pero sobre todo es la historia de Adrián, el chico nuevo que se convirtió en uno más dentro de esa pandilla. Un chico extraño, distinto, inteligente y rodeado de un halo de misterio que hace que durante el transcurso de la novela, te hagas preguntas sobre su vida y sobre sus enigmáticos pensamientos. 

Pasa el tiempo y Tony recibe una carta. La madre de su novia de juventud, Verónica, ha muerto y le ha dejado 500 libras y una carta. Esa carta será la que haga dar vueltas sobre la historia vivida junto a Adrián, Verónica y los demás, a Tony, una y otra vez. Le obliga a volver sobre sus pasos, a recordar qué pasó durante esos años y a hacerse preguntas. Junto a él, el lector se hace también sus propias preguntas, que van haciéndose más numerosas cuando vamos conociendo el contenido de la carta, y la versión de otros personajes. Aún sigo dudando de algunas de las situaciones que se plantean en la novela, y es por eso que la novela me ha gustado. Porque te deja ahí, con un final con muchas interpretaciones, haciéndote preguntas y con ganas de comentar con otros por si hay algo que no has tenido en cuenta para cerrar el puzzle. 

"El sentido de un final" es el mejor título que se le podía poner a este libro. Y a vosotros, los que lo hayáis leído...  ¿os parece que tuvo sentido ese final? ;-)

-"La clave para una vida familiar feliz era que no hubiese familia, o al menos no una familia que viviese bajo el mismo techo"

-"La historia es la certeza obtenida en el punto en que las imperfecciones de la memoria topan con las deficiencias de documentación"

-"Era demasiado inteligente. Si eres tan listo puedes convencerte de cualquier cosa. Prescindes del sentido común. Fue su cerebro lo que le trastornó, por eso lo hizo"

-"Cuando el amor hiere por primera vez no hay nada igual, ¿verdad?"

-"Cuando somos jóvenes, nos inventamos futuros distintos para nosotros mismos; cuando somos viejos, inventamos pasados distintos para los demás"

-"Cuanto más aprendes menos temes"

-"Cómo aguantaba la gente en los viejos tiempos, cuando las cartas tardaban tanto en llegar? Supongo que tres semanas esperando al cartero era entonces el equivalente a tres días esperando un e-mail. ¿Se hacen muy largos tres días? Lo suficiente para una sensación total de recompensa"




martes, 9 de septiembre de 2014

"Nada se opone a la noche" - Delphine de Vigán


"Mi madre estaba azul, de un azul pálido mezclado con ceniza, las manos extrañamente más oscuras que el rostro, cuando la encontré en su casa esa mañana de enero. Las manos como manchadas de tinta en los nudillos de las falanges. 
Mi madre llevaba varios días muerta"




Así comienza esta fantástica novela de Delphine de Vigan. 
No sé por qué la compré... si fue por la portada, si os leí alguna reseña a alguno de vosotros... el caso es que esta lectura me ha hecho feliz, no porque sea divertida, sino porque me ha hecho sentir como me gusta que me haga sentir una novela. Me ha fascinado. 

No sabía nada de la autora, y aunque soy más de historias inventadas que de historias reales, hay veces, como es el caso, en que la realidad te da mucho más que la ficción. 

"Nada se opone a la noche" te deja tocada tras leerla. No porque nos cuente una historia desgarradora, aterradora, morbosa, triste, violenta, desagradable, impactante... No. Puede que contenga una pizca de todos esos adjetivos, pero no son el ingrediente principal. De Vigan simplemente nos cuenta la historia de su madre, Lucile Poirer, no pudiendo evitar contar también la historia del resto de su familia, incluida ella misma, lo que convierte esta historia en algo más que una novela. La convierte en un homenaje valiente a una mujer débil, pero también herida, inteligente, brillante, ... y loca.

El libro está estructurada en tres partes. En la primera conocemos la infancia de Lucile, una niña sumergida en una familia numerosa que por lo general la ahoga, pero a la que vemos flotar y vivir, aunque siempre a una distancia de sus hermanos y sus padres. Digo lo de flotar porque así me la imaginaba, una niña rubia preciosa flotando, leyendo,  mientras a su alrededor los demás viven sus vidas a y ella no logra conectar del todo con la realidad, excepto cuando debe ayudar a la débil economía familiar prestando su cara en diversas campañas publicitarias, y podemos ser complices de su felicidad por sentirse al fin especial recibiendo las atenciones de una madre obsesionada por tener muchos niños, que en cambio no se plantea que esos bebés gorditos y sonrientes acabarán siendo personas con anhelos, problemas y una vida.

Anuncio de Lucile Poirier


Padres de Lucile

La segunda parte es quizá la más dura. Está escrita en primera persona, pues en la fecha que se describe Delphine ya ha nacido, y es a través de sus ojos de espectadora infantil por donde seguimos a Lucile en su juventud y edad adulta. Creo que difícilmente estaría mejor descrito ese periodo de la vida de Lucile que como lo ha hecho su hija. Me maravilla que a pesar de contarnos las cosas que nos cuenta de su madre, lo difícil que debe haber sido crecer junto a una personalidad tan complicada, y lo que es peor, depender de ella, pueda haber transmitido tanta ternura y haber reflejado la magia que su madre parece transmitir a pesar de todo. Como decía una bloguera cuya reseña leí la noche en que acabé la lectura de la novela, durante la lectura echas un vistazo a la portada de libro varias veces, para ver a Lucile. Me sorprendió que no fuera una manía mía solamente, pero es que en ciertas escenas, se hace necesario mirarla.

 La tercera parte es la madurez de Lucile, la parte más amable, más conciliadora y, en cierto modo, la más reconfortante, aunque éste no sea el adjetivo que mejor defina el estado en el que te deja el libro al acabarlo. Porque este libro se acaba con tristeza, con mucha tristeza y una media sonrisa. 

Hablaría durante horas sobre esta novela, pero no puedo hacerlo sin desvelar la esencia, lo mejor es leerla sin saber de ella, y dejarte empapar por el estilo de esta escritora, de la que estoy deseando leer su "Días sin hambre". Mientras tanto, os dejo con algunos fragmentos...

"...había previsto escribir  sobre la conducta de Lucile en tercera persona, como lo he hecho en ciertas escenas de su infancia, a través de un "ella" reinventado, recomenzado, que me hubiese abierto las puertas a lo desconocido. Por ejemplo, me hubiese gustado escribir sobre su visita a Jacques Lacan (....), contar sus vagabundeos por la ciudad, llenar los agujeros, reconstruir lo que nunca será posible, ese tiempo de pura locura que ni siquiera Lucile conocía en su totalidad. No he sabido hacerlo"

"La anorexia no se resume en la voluntad que tienen ciertas jóvenes de parecerse a las modelos, ciertamente cada día más delgadas, que llenan las páginas de las revistas femeninas. el ayuno es una droga poderosa y barata, a menudo se olvida mencionarlo. el estado de desnutrición anestesia el dolor, las emociones, los sentimientos, y funciona, en un primer momento, como una protección. La anorexia restrictiva es una adicción que hace creer el control cuando en realidad conduce al cuerpo a su destrucción"

"Recuerdo una entrevista con Gérard Garouste (...). El pintor se oponía  a la idea preconcebida según la cual un buen artista debe estar loco. como ejemplo, evocaba a Van Gogh, de quien se suele decir que el genio es indisociable del delirio. Según Garouste, si hubiese podido beneficiarse de los medicamentos de los que hoy dispone la psiquiatría, Van Gogh hubiese dejado una obra aún más completa. La psicosis constituye un serio obstáculo, tanto para un artista como para cualquiera"

"Hoy mi padre me ha regalado un reloj redondo para esconder el tatuaje que no le gusta de mi muñeca. A mí me gusta mi tatuaje, forma parte de mí misma"

"El dolor de Lucile formó parte de nuestra infancia y más tarde de nuestra vida adulta, el dolor de Lucile sin duda nos forjó, a mi hermana y a mí. Sin embargo, toda tentativa de explicación está condenada al fracaso. Por tanto, debería conformarme con escribir restos, fragmentos, hipótesis. 
La escritura es impotente. Como mucho permite plantear preguntas e interrogar a la memoria"