A TIENTAS

A TIENTAS

sábado, 12 de diciembre de 2015

7 novelas, 1 libro sobre libros y 2 novelas gráficas.

Este año he desatendido mucho este lugar, sobre todo los últimos meses, pero la mudanza, los cambios, todo lo nuevo... Pues eso... 

Así que no quiero despedir el año sin hablar de aquellos libros que he leído este año y de los que aún no he hablado en el blog. Me quedan aún tres más, pero a esos quiero dedicarles un poco más de espacio, así que lo haré más adelante. Empezamos.
 
 

1. "Alta fidelidad" de Nick Hornby. Éste es un libro que tenía muchas ganas de leer y tuve la excusa perfecta para hacerme con él cuando Anagrama lo publicó a buen precio en su colección "La conjura de la risa". Esta novela nos habla de un treintañero, Rob Fleming, estancado en su negocio, una tienda de discos que apenas le permite vivir pero que le hace feliz. O no. Bueno, digamos que no le hace infeliz. Su pasión es la música, y su colección de discos. La novela está plagada de referencias musicales. En esta novela hay amor, desamor, dudas existenciales, reflexiones sobre la vida, humor, y muchas más cosas. Me ha gustado y la recomiendo, aunque creo que me habría gustado más si la hubiese leído hace unos años. 

"Siempre me doy cuenta de las cosas con retraso: el pasado se me da muy bien, no el presente. El presente no lo puedo entender"

                                                                                                          
2. "La mujer de verde" de Arnaldur Indridason. Novela negra islandesa con nombres imposibles. Me ha encantado. El comisario Erlendur investiga un asesinato del pasado, mientras se ocupa de arreglar sus asuntos personales, tanto o más difíciles que el caso que tiene que resolver. Es una novela dura, que te deja el cuerpo raro. No es la típica novela negra ya que la investigación del caso es lo de menos, lo sobrecogedor es la historia. Muy recomendable y fácil de leer (cuando consigues no hacerte un lío con lo nombres de cada personaje). 

3. "La noche en que Frankenstein leyó el Quijote" de Santiago Posteguillo. Una de las mejores lecturas del año. Me entusiasmó. Santiago Posteguillo, nos cuenta pequeñas historias sobre libros que todos conocémos. Anécdotas, leyendas y curiosidades. A mí me ha hecho querer leer todos los libros de los que habla. De hecho, después de leerlo compré "El Quijote" y "Frankenstein". Y busqué el discurso José Zorrilla. Y me emocioné con la historia de "El señor de los Anillos". Lo leí en el camino a Murcia, en voz alta con mi chico, y nos hizo el camino muy llevadero. Las historias son muy cortas y sencillas y Santiago las cuenta muy bien, al estilo de los buenos contadores de historias.

4. "Días sin hambre" de Delphine de Vigan. La leí porque su otra novela autobiográfica, "Nada se opone a la noche", me fascinó. Ésta también me ha gustada, aunque no tanto. Aquí la autora se centra en el capítulo de su vida en el que sufrió anorexia. Un testimonio novelado, nada sensiblero, morboso ni ejemplarizante. Símplemente lo cuenta. 

"Le reserva a su tía la rabia, los gritos, los suspiros exasperados. La comida arrojada por la habitacion los sollozos en la almohada. Porque está segura de su amor, absoluto, incondicional, descarga contra ella la violencia que le inspiran los demás. Porque sabe que eso no cambiará sus sentimientos"

 5. "Los diarios de Adán y Eva" de Mark Twain. Este ejemplar de la editorial "Libros del Zorro rojo", con las magníficas ilustraciones de Francisco Meléndez, es toda una joya.  La historia en sí es curiosa. Como indica el título, recoge los diarios de Adán y Eva, tal y como los imaginó Mark Twain y es, en realidad, una especie de tratado sobre las relaciones entre hombres y mujeres. Tiene partes bastante cómicas, y va decayendo hacia el final. Muy cortito y recomendable como curiosidad.


 

6. "Harry Potter y la cámara secreta" de J.K. Rowling. Sí, estoy leyendo por primera vez Harry Potter a mis 34 años, y sí, me lo estoy pasando pipa. Éste me ha gustado más que el primero. Y bueno, poco que decir. Es Harry Potter. 

7. "Mansfield Park" de Jane Austen. Novelón de Austen que me ha gustado muchísimo. De momento se coloca en segunda posición después de "Orgullo y Prejuicio". Sigo maravillándome con Austen y con que pudiese escribir estas historias y que yo las lea ahora, doscientos años después, y me parezca tan cercana. Austen es Austen. Poco más tengo que añadir.

8. "El nadador en el mar secreto" de William Kotzwinkle. Pequeña joya de Navona Editorial, de su colección "Los ineludibles". Corta, intensa y sobrecogedora. Hay que elegir un momento tranquilo y de soledad para leerla y sumergirte en ese mar. Ya le tengo echado el ojo a otro "ineludible", "Salvar a Mozart". Caerá pronto. La edición, una maravilla.



9. "El árabe del futuro" de Riad Sattouf. Compramos este cómic en la feria del libro. Se trata de una historia autobiográfica. La vida de Riad y su familia, una madre francesa y un padre sirio. La historia de un niño que crece en la Siria de Gadafi. Es adictivo, y una maravilla. Espero con ganas la seguna parte. Merece mucho la pena

10. "Persépolis" de Marjane Satrapi. Otro cómic autobiográfico, esta vez de una chica, en Irán. Vamos acompañando a la autora en su niñez y adolescencia, marcadas ambas por los cambios políticos y sociales de su país, la guerra, su vida en Europa huyendo de Irán, su regreso a Irán... Me ha gustado muchísimo. La protagonista me cae bien sólo a ratos. No sé por qué he tardado tanto en leerlo.

Y con este breve resumen de lecturas os dejo. Muy buenas lecturas todas y para todos los gustos. ¿Os animáis con alguna?
 

viernes, 9 de octubre de 2015

3 lecturas: Zadie Smith, Emmanuel Carrère y Ruth Rendell

"Sobre la Belleza" - Zadie Smith


Mientras leía esta novela, no podía evitar acordarme de Jonathan Franzen y su "Libertad". No sabría decir si ha sido por el estilo, o por lo que cuenta, que no es ni más ni menos que la historia de una familia americana. La diferencia entre ambas novelas es que la de Zadie Smith me la creo más, y por eso,  también me gustó más.
Su protagonista, Howard Belsey, es un profesor universitario en horas bajas. Quizá por la rutina, quizá porque ve que su carrera no evoluciona, inicia un par de aventuras desafortunadas que tampoco le hacen sentirse mejor. No me cae muy bien, pero es un personaje al que puedo entender, no porque me sienta identificada, sino porque me creo que haya personas como él.
Su mujer, Kiki, una afroameriacana corpulenta y muy de comerse el mundo, me cae mejor que él. Tiene un don para tratar con las personas, se preocupa por los demás, y de hecho, lucha por los derechos de los otros desde asociaciones o participando activamente en diferentes movimientos.
Son un matrimonio compuesto de dos caracteres muy opuestos. Ella es cálida y cercana, él frío y seco. El corazón frente al intelecto.
Tienen tres hijos muy diferentes también. El mayor es sensible, creyente, calmado y aplicado, quizá el más rebelde pues es el más diferente a sus padres. La hija sin embargo, es altiva, inteligente y llena de inseguridades. Las inseguridades la frustran y suele pagar sus frustraciones con su madre, mientras idolatra a su padre al que sí valora por ocupar éste un puesto de trabajo que ella admira. (La hija me cae muy mal). El pequeño quizá se parece más a la madre, no es nada snob y se siente más cómodo con gente de clase social más baja a la suya, (aunque quizá esto tiene parte de snobismo también).
La familia, en su conjunto, tiene una ideología, digamos progresista y de izquierdas, (tampoco es que tengan la bandera de la hoz y el martillo en el salón), y durante toda la novela se nos muestra su rivalidad con otra familia, conservadora y más de derechas. Lo que me gusta de esta parte es que muestra las luces y las sombras de ambas familias, sin idealizar a ninguna.
La historia que se nos cuenta es símplemente lo que les pasa a estos personajes durante un determinado período de sus vidas. No hay grandes acontecimientos, símplemente la vida que pasa.
Una novela que entretiene, mantiene el interés y cuya lectura recomiendo. Yo ya he apuntado "Dientes blancos" para seguir con Zadie.


"Una novela Rusa" - Emmanuel Carrère

 

Creo que no ha sido la mejor manera de empezar con Carrére. Elegí la novela porque la vi en las novedades de bolsillo de Anagrama, y me llamó la atención. Además acababa de leer "Nada se opone a la noche" (De Vigan) y me apetecía una historia de no ficción. Y encima éste también era de un escritor francés, aunque hable poco de Francia y mucho de Rusia. No quiero decir con esto que no me haya gustado nada. Voy a seguir leyendo a Carrére, eso lo tengo claro, pero esta novela creo que ha sido más como leer un diario personal que a veces no he logrado descifrar del todo. Creo que escribió esta historia más para sí mismo que para los demás. Pero esa es mi impresión, claro.
Lo que me ha gustado es que se deja muy mal a él mismo muchas veces, y le da igual. Unas veces se muestra prepotene, otras clasista, infiel, egoísta. Y lo reconoce sin dramatismos. No digo que eso sea bueno, pero a mí me ha gustado.
Lo que no me ha gustado es que tiene partes que carecen de interés, que se pierden en detalles que no me sirven para nada y en ciertos momentos se me ha hecho pesada, no lo voy a negar.
Básicamente nos cuenta tres historias en esta novela: una de amor, una de un pasado familiar oscuro, y otra rusa (claro). ¡Ah! y un relato erótico. Para mí, nada erótico.

"Decir que haces textos educativos o que atiendes la ventanilla de la Seguridad Social es decir: no lo he elegido, trabajo para ganarme la vida, estoy sometida a la ley de la necesidad"

"Mi amigo Pável me cuenta una historia judía. Abaham suplica a Yavé: ¡Yavé, Yavé, me gustaría tanto ganar un día la loteria! Te lo suplico, Yavé, te lo imploro, te lo pido desde hace tanto tiempo, concédemelo, una sola vez, y no volveré a pedirte nada. Yavé, haz que gane la lotería. Llora, se arrodilla, se retuerce las manos. Al final Yavé sale de la nube y dice: Abraham, te he oído y quiero complacerte. Pero te ruego que me des una oportunidad. Por una ven en la vida, una sola vez,
¡cómprate un décimo!"

"...como el gurú indio que, en otro de mis cuentos favoritos, repite infatigable a sus dicípulos: "When you eat, eat. When you read, read. When you Walk, walk. When you make love, make love", y así sucesivamente. Pero un día, durante una sesión de meditación, sus discípulos le encuentran desayunando y leyendo el periódico. Se asombran y él les responde: "Where is the problem? When you eat an read, eat an read"

"Un adiós para siempre" - Ruth Rendell


Éste es un libro que compré en un tienda de segunda mano este verano, porque me apetecía un poquito de misterio. Y nada. Últimamente no acierto con la novela de misterio o novela negra. Previsible y poco entretenida. Una señora va de visita a casa de su hijo y encuentra a su nuera (por la que no siente mucho afecto) muerta en la cama. Y nada, enseguida queda claro qué pasa y la acabé haciendo lectura en diagonal por el simple gusto de acabarla.
De Ruth Rendell había leído "El daño está hecho" hace ya varios años, y recuerdo que me gustó mucho. Éste nada.

Y con esto termino esta recopilación de lecturas, porque si no lo hago así, se me acumulan. ¿Habéis leído alguno? Ya me contaréis...

miércoles, 7 de octubre de 2015

#Mugsandbooks IV ¿Vienes a jugar?


Últimamente ando despistada y no me había dado cuenta de que nuestra querida Mónica del blog Serendipia nos invitaba a jugar de nuevo. Y aquí estoy, porque yo esto no me lo pierdo. 
Bien es verdad que aquí en Madrid tengo poquitos libros y menos tazas, pero claro... alguna hay. Aquí dejo mis dos contribuciones a este juego. Y aquí un enlace a la entrada de Mónica, por si os apetece jugar. 

1) Harry Potter y una taza con Hedwig, por si hay que enviar un capuccino por correo urgente. 



2) Ya os he dicho que tengo muy pocos libros y menos tazas por aquí, pero como yo soy una mujer de recursos... (guiño, guiño). XDDD. 



Y con esto acaba mi participación en esta edición. Para la próxima tengo que comprar más tazas.... 






martes, 15 de septiembre de 2015

"El mapa y el territorio" - Michel Houellebecq



"Es curioso, podría creerse que la necesidad de expresarse, de dejar huella en el mundo, es una fuerza poderosa; y, sin embargo, lo que empuja a la gente con mayor violencia a superarse sigue siendo la pura y simple necesidad de dinero"





Vamos hoy con este polémico autor francés. Michel Houellebecq ya era un autor muy conocido cuando la sede de la revista francesa Charlie Hebdo sufrió uno de los ataques más brutales a la libertad de expresión que se recuerda en los últimos años. Ese día Houllebecq abandonó Francia de forma momentánea por miedo. Pero esto es otra historia, y si alguno de vosotros aún no la conoce, os dejo aquí el enlace a una noticia que os puede aclarar un poco esto que comento. Pero vayamos a lo importante. 

Antes de todo esto, este autor ya era muy conocido por sus extravagancias, pero también por novelas tan exitosas como "Las particulas elementales". Nos encontramos con un escritor de una personalidad un tanto complicada, pero brillante a la hora de plasmar sus ideas por escrito. Confieso que es la primera novela con la que me acerco a esa mente un tanto extraña, y que después de este acercamiento puedo recomendaros a los que aún no lo hayáis hecho que lo hagáis sin miedo. 

En "El mapa y el territorio" encontraréis una historia sencilla, al menos a primera vista. El protagonista, Jed Martin, un artista que nos lleva de paseo por su mundo, y mientras reflexionas a su lado sobre el arte, el trabajo, las relaciones con las mujeres, y sobre los nuevos hábitos de vida, las modas y lo impersonal de los nuevos tiempos en que el dinero es lo que mueve el mundo, como nos muestra en el ejemplo en el que comenta cómo lugares sin un interés turístico o artístico relevante se convierten en un destino puntero de muchos turistas sólo porque una conocida aerolínea de bajo coste vuela a sus aeropuertos: 

"Así, el liberalismo modificaba la geografía del mundo en función de las expectativas de la clientela, ya se desplazase para hacer turismo o para ganarse la vida. A la superficie plana, isométrica del mapa del mundo la sustituía una topografía anormal en la que Shannon estaba más cerca de Katowice que de Bruselas, de Fuerteventura que de Madrid. Los dos aeropuertos elegidos en Francia por Ryanair eran Beauvais y Carcassonne. ¿Eran dos destinos particularmente turísticos? ¿O se volvían turísticos por el simple hecho de que Ryanair los había elegido?"

Después este artista conoce a Houellebecq, un conocido y extravagante escritor al que quiere pintar para una nueva colección en la que está retratando a diversos personajes mientras ejercen su oficio. No voy a seguir hablando de el argumento, porque el argumento es lo de menos. Lo interesante de verdad en éste libro es ese camino que recorremos con Jed. Distinto a todo lo que he leído hasta ahora, ha sido interesante leer a una persona a la que no le importa ser políticamente incorrecto, o criticar aquello que detesta o aborrece, sin pelos en la lengua. Dejando a un lado si yo estoy de acuerdo o no con las opiniones del autor, me gusta.

Podemos llegar a pensar que este comportamiento es parte de su pose, de su imagen, de ese aroma de escritor maldito e irreverente en el que, al parecer, le gusta envolverse al autor. Yo no me voy a plantear eso cuando vuelva a leerle. Sólo disfrutaré de la prosa de un autor que parece escribir sin pensar si lo que escribe gustará, o al menos, si será del gusto de esa opinión pública que decide lo que está bien y lo que está mal, sobre lo que se puede bromear o no, o lo que debe darnos pena o indignarnos según el trending topic del día, o el titular aparecido en prensa o en la tele esa semana.

Leedlo. Aunque lo detestéis después. Os merecerá la pena. 

"...el brillo de su mirada se debía desde luego más a la cocaína que al fervor religioso, pero ¿había una diferencia?"




martes, 1 de septiembre de 2015

"Detrás del cristal" - Mayte Esteban

Hoy vengo con un libro especial. Os traigo el primer libro que leí cuando llegué a Madrid. ¿No os pasa que hay momentos de vuestra vida que están marcados por libros, películas o series? Momentos que, al recordarlos, asocias a una historia que leíste o viste. Pues éste es el libro que asocio a mis primeras noches en Madrid. Esas noches en que no duermes del todo bien porque te vas acomodando a la nueva casa, y en las que todo te parece tan nuevo como extraño, y tienes miedo, pero del bueno. Del que te hace cosquillas en la tripa por la expectación de saber qué te deparará esa nueva ciudad, qué vivirás dentro de esas paredes, y sobre todo, fuera de ellas. 


                                                             


Gané este ejemplar en el sorteo que la propia autora, Mayte Esteban, organizó en su blog El espejo de la entrada




Nos encontramos con una historia coral, aunque la protagonista principal es Ana, una joven madre sin dinero y prácticamente sola, a la que le es imposible compatibilizar las pocas horas de trabajo que le salen como camarera con el cuidado de su hijo. Es incapaz de encontrar un canguro, y puede quedarse sin casa si no consigue pagar el alquiler del cuchitril dónde vive. Ante situaciones desesperadas, los humanos solemos encontrar soluciones desesperadas, y Ana encuentra una de esas soluciones. 

Por otro lado tenemos a Andrés, joven ejecutivo con una vida aparentemente perfecta, que planea unas vacaciones de Navidad en el Caribe con su novia. Pronto verá como sus planes cambian un poco. Pero todos sabemos que los cambios casi nunca son malos. 

Y por último, pero no menos importante, tenemos a Raquel, que cual protagonista de una canción de Cecilia, recibe e-mails de un extraño... son e-mails llenos de poesía... que le han devuelto la alegríaaaaa.... (Disculpad, es que estoy cantarina). (No estoy "espoileando" nada, que conste)

Hay más personajes, porque como digo, la novela es coral, pero estos tres son los más importantes. 

La novela me gustó mucho. Yo la metería dentro del género chick-lit, pero más españolizado que lo que acostumbro a leer de este género. Es una novela que te da buen rollo, además está ambientada en Navidad y eso siempre me gusta. De hecho, yo haría una peli sobre el libro y la estrenaría en Navidad. Y triunfaría. :-)

Por esto del chick-lit, muchos podréis pensar que es una novela frívola, o de trapitos, y no. Es una historia que tiene muchas aristas. Es agridulce, en general más dulce que agri. Aunque hay un momento muy agri, sin duda, y creo que Mayte Esteban lo trata de un modo perfecto. Sin ser escabrosa ni melodramática, dentro de lo dramática y trágica que ya de por sí es la situación que nos plantea, me parece que lo cuenta de una forma bastante realista. Fue una de las partes del libro que más me gustó, y que menos me gustó, (esto último por razones obvias).

Le di 4 estrellas en Goodreads muy merecidas y aseguro desde ya que volveré a leer a la autora, sin duda.

miércoles, 12 de agosto de 2015

4 lecturas 4 autores: Mitford - Kundera - Palomas - Läckberg



Tengo poco tiempo. Poco tiempo porque tengo mucha suerte. Entre el calor, el nuevo trabajo y los cambios, tengo un poco abandonado el tema de las reseñas. Me gusta tener un post por libro, pero se me acumulan los libros leídos ( y eso que este año estoy leyendo mucho menos), y al final se me van a olvidar.

Empezamos con Nancy Mitford. Probé con esta autora por recomendación de Molinos. Yo quería leer algo frívolo. Me dijo que Mitford era algo frívolo pero bueno. Y sí. Aunque yo con frívolo me refiero al chick-lit, "A la caza del amor", me gustó. Las hermanas Mitford atraen, su historia es fascinante y quiero seguir adentrándome en su mundo. En este libro nos encontramos con la historia de una familia bastante peculiar, los Radlett, personajes basados al parecer en los propios familiares de Mitford. En realidad no es la historia de la familia en sí lo que se nos presenta en la novela, sino que esta familia sirve de escenario y decorado para contarnos la juventud y madurez de una de sus hijas, Linda, que como el propio título indica, va "a la caza del amor". 
Muy divertida y recomendable. 

Seguimos con "Una madre" de Alejandro Palomas. Éste ejemplar lo compré en la feria del libro, y me lo firmó el propio autor. Alejandro fue sumamente amable, y me gustó conocerle ya que me pareció que es una persona peculiar, y a mí, me gustan las personas peculiares. Examinó un montón de ejemplares antes de firmarme el mío, hasta que encontró uno que estuviese en perfectas condiciones. Para mí todos estaban en perfectas condiciones. Me gusto el detalle, y me cayó bien. Lamentablemente no puedo decir lo mismo de la novela. 
Yo iba predispuesta a que me gustase. Había leído las primeras páginas y el estilo y la historia me atrajeron tanto que se fue directo a mi lista de pendientes. Sin embargo, a medida que fui avanzando en la lectura, iba gustándome menos. No conecté con los personajes principales. Nada. La madre, que se supone que me tiene que parecer una adorable y encantadora excéntrica, me supera. No soportaría una madre así. Ni una amiga. Y quizá tampoco una vecina. Además, me parece que el personaje es un poco incongruente, unas veces con una lucidez tremenda, y otras no sabe en qué mano tiene el mando a distancia. El hijo tampoco me gustó. Demasiado deprimente, demasiado autocompasivo, demasiado exagerado y demasiado... no sé... dramático.  Está escrito en un tono que me recuerda bastante a un libro de autoayuda. Tampoco me hagáis mucho caso, esta historia ha cautivado a un montón de lectores y a la mayoría de los blogueros que conozco. A mí no. Nada. ¡Qué le vamos a hacer!

Ahora vamos con un libro de relatos, "Los amores ridículos", de Milan Kundera. Yo no soy muy de relatos. Me gusta más sumergirme en una historia y que me dure unos días. Me cuesta zanjar una historia demasiado pronto y empezar acto seguido con otra. Me quedo anclada en la anterior historia, y no me concentro bien en la siguiente. El caso es que hace muchos años leí "La insoportable levedad del ser", del mismo autor. No recuerdo nada de ella, sólo que me fascinó. (Creo que la releeré). Vi este libro en oferta en una librería en la playa, y me pareció adecuado para llevarme los relatos a la toalla. (¡Quién me iba a decir que acabaría leyéndolo en el metro de Madrid, camino al trabajo!). Bueno, pues éste libro... pichí pichá. En general pichí. (¿Pichí es lo malo no?). Tiene alguna historia interesante. Mi favorita es "Nadie se va a reír" seguida de "El falso autoestop". Pero tampoco es que me haya fascinado en su conjunto. Todas las historias son bastante rocambolescas, y con un fondo, o una moraleja. No sé si lo recomendaría. Decidid vosotros.

Por último, tenemos "La sombra de la sirena". Muy bien. Como siempre, Camilla Läckberg cumple con su función. Me entretiene, se lee rápido y me anima el verano. (Como punto negativo diré que la lectura de sus novelas me da hambre, porque se pasan el día comiendo rollos de canela). Son novelas amables, sobre crímenes,  pero en un escenario acogedor,  el mismo pueblo, con los mismos personajes a los que vas conociendo un poco más novela tras novela y a los que ves crecer y evolucionar. Yo la denominaría novela negra costumbrista. O algo así, jeje. Es como ver "Se ha escrito un crimen", pero en sueco, con historias un poco más complejas. Siempre acierto quien es el asesino hacia la mitad de la novela, cosa que creo que la autora hace un poco adrede para que te sientas un poco como los personajes. A mí me divierte mucho esto de descubrir quién es el asesino. Así que seguiré leyéndola. Ya tengo esperando "Los vigilantes del faro".

Y ya está. Me quedan aún bastantes libros que reseñar, y espero darle un empujón a los pendientes pronto. Sobre todo a algunas reseñas que me cuestan más, porque quiero hacerlas un poquito mejor de lo que suelo, ya que por un motivo u otro creo que se lo debo a los autores de dichas novelas. (No, no me han prestado dinero ni nada de eso. Se lo debo por hacerme disfrutar con ellas. Y soy yo misma la que me impongo ese deber)

¿Y vosotros? ¿Cómo lleváis las lecturas veraniegas? 

miércoles, 29 de julio de 2015

"Buenaventura"- Antonio Aparicio


Hoy os traigo una buena novela para estos días de calor. Una historia sombría, llena de misterios, en un paraje frío y escondido. 

Esperanza es una chica que llega a la casa de los Campoamor, una de las familias más respetadas de Asturias, para cuidar y acompañar a la señora de la casa. Nada más llegar se da cuenta de que no es bien recibida, y que el frío ambiente de la casa combina a la perfección con la frialdad de sus habitantes. De todos ellos, excepto de la señora, que siempre la trata bien.

Al poco tiempo, Esperanza se da cuenta de que la señora guarda un secreto, que además mantienen los sirvientes y ella intentará descubrir de qué se trata. 

¿No me digáis que no os apetece? 

La ambientación de la novela recuerda un poco a "Jane Eyre" o "El cuento nº 13". No me ha gustado tanto como éstas, pero sí que me ha enganchado y me mantuvo atenta hasta el final. 
Algo que me ha chirriado un poco es que a veces el personaje de Esperanza resulta poco creíble. En su conversación con el loco, por ejemplo, parece una psicóloga experimentada y no una jovencita inocente. Quizá es lo único que no me gustó de la novela, ya que su comportamiento a veces me parecía inverosímil. 

Pero que esto no os eche atrás. Es una novela entretenida, amena y que os gustará. Ideal para leer en en una casa de campo, de vacaciones. 

Es la primera vez que echo de menos mis vacaciones en la casa de campo de mis abuelos. La piscina, mis primos, los bocatas de nocilla...  Supongo que estar en Madrid lejos de tu casa te hace tener un poquito más de morriña. Eso, y que me hago mayor. Me habría gustado leer esta novela en la antigua casa de campo de mis abuelos, de paredes gruesas que hacían las noches más frescas y donde tantas novelas de "Los cinco" devoré. 

Pero no me quejo, también me gusta mi nuevo lugar de lectura. Y es que no hay lugar malo si la lectura es buena. Y Buenaventura lo es. Una lectura de verano ideal.

viernes, 17 de julio de 2015

"22/11/63" - Stephen King


No soy aficionada a la literatura de terror. El principal motivo es que paso mucho miedo. Me gustan las pelis de terror, me divierten, pero los libros de esa temática me lo hacen pasar mal. 
Es por eso que nunca había leído a Stephen King. Ya sé que muchos diréis.. "pero King tiene muchas obras que no son de terror". Lo sé, pero el caso es que éste ha sido el primero, y no será el último.
La experiencia ha sido muy buena. 

En este libro, el autor nos lleva al pasado, a los años 60 concretamente, de la mano de un protagonista, Jake Epping, cuyo presente es rutinario y anodino,  y al que la repentina oportunidad de viajar al pasado le cambia la vida de un golpe. Pero no creáis que viaja al pasado simplemente para dar un paseo. Qué va. Este señor tiene una misión: evitar que se produzca el asesinato de JFK. 




Para contarnos esta historia, King realiza una gran labor de documentación sobre Lee Harvey Oswald (el asesino de Kennedy), y sobre las circunstancias que rodearon uno de los grandes acontecimientos del siglo XX. La historia nos introduce en el Texas de los años 60, con sus luces, pero sobre todo, con sus sombras, y nos va acercando poco a poco a la figura de Oswald. Porque este libro, sobre todo, va de él. Del asesino, de su vida, de su familia y entorno... de su forma de pensar y de vivir. Os sonará raro, pero esta parte del libro es la que más me aburrió. El tiempo que transcurre mientras Jake lo persigue, lo vigila, y se informa de sus andanzas, se me hizo muy largo. Además, la vida de Lee Harvey Oswald no es nada entretenida. Es más bien siniestra y oscura, pero nada interesante. Hubo un momento en que sentí que era yo la que lo vigilaba desde otro piso, porque King es súper detallista en este aspecto. Por eso lo de que ha hecho una gran labor de documentación. 

El resto de la historia es la parte que me divirtió, me mantuvo enganchada y me hizo feliz y todo. Es un libro que hay que leer, interesante, entretenido y con unas pequeñas dosis de la historia reciente de los EEUU. Amargas dosis, tengo que decir.

Leedlo. El verano es un buen momento para hacerlo. Total, con este calor, no se duerme.

Si no os animáis, podéis esperar a la serie basada en el libro que J.J. Abrahams está preparando. Aunque ya os digo que yo James Franco no lo veo como Epping. Esperaré a verla para opinar del resto. 


miércoles, 17 de junio de 2015

"La mala luz" - Carlos Castán

"La mala luz" es uno de esos libros que compro por que el título me atrae, aunque también es verdad que me apeteció más después de comprobar el entusiasmo de Mientrasleo , y a pesar de la casi desrecomendación de El chico de la Consuelo que es más partidario de los relatos del autor. (Os animo a leer ambas reseñas)

He de decir que, en este caso, los dos tenían razón. La novela que os traigo hoy me ha seducido a medias. Me ha gustado cómo escribe, el estilo del autor, sus frases.... Ha sido uno de esos libros en los que me recreo, que leo poco a poco, y cuando estoy sola en casa. Nada de transporte público, ni ruidos. Es un libro para saborear. Y lo dejé con esquinas dobladas, y líneas trazadas con lápiz (un poco torcidas) bajo sus letras.
 
El fallo de esta novela lo encontré en la historia en sí. La historia no me atrapa, no me llena, y no me interesa. Pero en este caso, no me importó demasiado.  Cuando leo,  me suele interesar más la historia, el "qué pasa", que el "cómo pasa", el argumento que el estilo, pero en este caso, como digo, me da igual. La novela me gustó, me perdí entre sus páginas y pasé unas tardes de invierno felices junto a ella.

Creo que éste es uno de esos libros que te gusta o no te gusta. A mí me gustó, y probaré con los relatos de Castán. Pero no os llevéis a engaño, esta novela no es "un vertiginoso thriller que se lee con absoluta tensión" ¿¿¿???!!! ( aún me pregunto de dónde sacó tal conclusión la persona que escribió la contraporta de mi edición) 



 


"Ese tipo de afinidades son ante todo una cuestión de foco, de visión sobre el mundo. De repente descubres a alguien que no sólo coloca en el mismo punto del espacio la fuente de la luz, sino que lo dirige en la dirección exacta en la que tú mirabas"

"El hogar es un niño en pijama que corre a deshora por el pasillo y también la voz que desde la cocina le dice que no camine descalzo si no quiere resfriarse, que se termine el vaso de leche y se meta en la cama de una vez. Una cama con cuatro esquinitas, un libro ilustrado en la mesilla"

"Si ya se ha producido lo más difícil, que es la renuncia a continuar con la vida tal y como la conocíamos, si nos habíamos ya despedido de todo y ese adiós era sincero, ¿por qué no aprovechar esa rarísima y tremenda libertad, ese desapego imposible de alcanzar por cualquier otro procedimiento, para hacer aquello que a causa del miedo se quedó sin hacer? El fracaso peor, la muerte misma, eso ya lo tenemos"

"¿La quería? No lo sé. ¿Puede uno querer a sus piernas, a sus pensamientos? Simplemente, nada tiene sentido sn piernas o sin pensamientos. Sin ella nada tiene sentido: no sé si la quería. Era algo diferente. Tampoco quiero a mis riñones o a mi páncreas. Simplemente forman parte de mí, como ella formaba parte de mí"

"Descansar significa que nadie me vea"

"Una de las consecuecias de la creciente longevidad del habitante de las sociedades desarrolladas, en la que por otra parte no suele pensarse demasiado, es que, contrariamente a como scedía hace unas pocas décadas, a los ancianos de hoy les da tiempo a asistir a la devastación de las vidas de sus hijos, los ven prácticamente envejecer, fracasar, hastiarse de la lucha"

"Lo que queda ahora, por encima de la tierra que cubre la sepultura, es un infinito domingo por la tarde, una bruma de hastío y de derrota"

"La muerte no deja de ser, como todo lo demás, un asunto de vivos"

"La muerte es ese trozo de mesa en el que falta una taza de café con leche"

"Hasta para no volver hace falta un lugar al que no volver"

martes, 9 de junio de 2015

Insomnio

Estoy aquí, insomne y disgustada.

Por varias cosas que no son grandes cosas, pero a la vez son muy grandes.

Por un día agotador de trabajo, éste es mi sexto día (de media jornada), y es horrible no saber manejar bien los programas, que no me funcione una cosa que es básica y tener que hacerla manual (cuando apenas sé hacerla de ninguna forma) y estar de cara al público, con una cola enorme, sólo tener una compañera que no es muy tranquila y a la que no le funcionaba el programa. Tener que tomar una decisión porque crees que es el protocolo que te han enseñado, y que de error y te deje sin saber hasta el día siguiente si está bien o no porque nadie te coge el teléfono. Intentar dilucidar si está todo bien, ordenar los papeles, y no poder porque hay que cerrar a una hora concreta y no es posible quedarse más tarde. Y yo preocupada por si tenía que echar más horas por la cara...

Dejé un trabajo para coger éste, y quizá me equivoqué. Gano lo mismo, y de momento es igual de estable (nada). En el otro tenía cero responsabilidad, y en éste tengo demasiada, y con poca formación. Que yo tengo mucha experiencia, pero con otros programas y con una forma de trabajo más flexible.

A veces no se muy bien qué hago. Bueno, de momento ganar dinero. Que no me quejo, (aunque estoy hasta las narices del "no me puedo quejar), que no he parado de trabajar desde que llegué a Madrid. Trabajos inestables y precarios. Pero trabajos.

Estoy cansada, y hostil. Estoy en una de esas semanas, (o meses, no garantizo nada), en que la gente me cae mal. Sobre todo la gente que no piensa como yo. Por varios motivos: diversas injusticias sociales, mentiras políticas, que en este caso afectan a mucha gente que conozco, el egoísmo de personas que, mientras ellos anden calientes...., ver hace años protestas y peticiones de firmas rechazadas por creer en falsas promesas de líderes políticos que no hacen más que mentir. Y ahora, vienen las "madresmías". Ahora, que quizá, sea tarde.

¿Por qué siempre vamos a lo nuestro, hasta que nos toca de cerca?

No sé, a veces el género humano me agota. No es que yo sea perfecta ni ejemplo de nada. Yo también me agoto a mí misma.

El caso es que estoy cansada. Y no sé muy bien si estoy haciendo las cosas bien. Y me da pena ver como, a mi alrededor, se derrumban pilares que se habían construido a base de sangre, sudor y lágrimas.

Es como lo de votar. La gente no vota. Y no es que no vote un 10%, no. Es que casi la mitad de la gente no vota. Entre eso y que la que vota lo hace mal... Porque vale que no hay mucho dónde escoger, vale. Pero seguir dando tu voto a desaprensivos, que no sólo han robado, si no que además han recortado en Sanidad y en Educación, a mí no me cabe en la cabeza.
Es que yo ya tengo objetivos bastante bajos. Ya no pienso ni en ideología, mira lo que te digo. Ya ni pienso en que se beneficien o no de dinero público. Pero por Dios, que al menos, utilicen la parte de dinero público que no se embolsan en darle a sus ciudadanos una gestión decente, que aunque sea para disimular, creen políticas de empleo útiles, hagan una gestión responsable del Sistema sanitario, pongan en valor la Educación pública. En vez de eso externalizan servicios, para no tener que preocuparse en gestionar,  y para pagar menos, y así tener más tiempo para tomarse gintonics a nuestra costa o decir gilipolleces en los variados y repugnantes debates televisivos. Y que sea lo que Dios quiera.

Pido poco, creo. También pediría que cuando pierdan guarden la compostura, y, aunque sea por quedar bien, pidan perdón cuando se les pilla en una o varias mentiras. Porque no puedes presentarte en una asamblea donde se debate algo muy serio, después de cobrar un sueldo bastante apañado como concejal, diciendo que bastante haces que estás allí, que ya no eres concejal. Primero, estás cobrando aún como concejal, y segundo... ¿de verdad no se te cae la cara de vergüenza después de haber mentido descaradamente una y otra vez? ¿De verdad es mejor salir en un plasma (que se ve que es la moda en el partido), en vez de dar la cara ante tus ciudadanos, explicar y responder a las dudas? ¿De verdad eres tan irresponsable, después de gobernar durante cuatro años tú personalmente y durante muchos más el mismo partido con la bonita pancarta de Agua Para Todos (otra gran mentira)?

Pues a esta gente les votan. Porque aunque este año no han salido elegidos, los ha votado mucha gente. Que por eso también entiendo que ni se molesten en disimular. Que como aunque mataran gatitos los iban a vota, pues para lo que me queda en el convento me cago dentro y ya está.

Pero todo esto, me hace tener una sensación taaaan desagradable. Y me fastidia que me fastidie, y que me afecte. Pero no lo puedo evitar. Me da pena. Me da pena que a la mayoría les de igual. Me da pena que a los que llevan luchando por una causa justa desde hace tiempo se les ninguneé. Me da pena que al final siempre ganen los malos. Me da pena que aún nos gobiernen personas que tienen la bandera anticonstitucional en el despacho de su casa. Me da pena oírles hablar con desprecio de la gente a la que representan. Porque nos representan a todos, por suerte o por desgracia.

Me da pena tener que callarme cuando me dicen que el imperativo siempre finaliza en "r". Y me tengo que callar por no tener una pelea absurda en el trabajo. Y si hay que escribirlo mal, pues lo escribo mal. Porque es que ya, paso.

Y me da pena que echen a gente como si fueran números, en esos trabajos impersonales por los que he ido pasando. Gente con hijos, que vuelven al paro tras 3 semanas de trabajo mal pagado, más una una semana de formación selectiva por la que no cobras ni el desplazamiento. Me da pena que sea un problema para ellos pagar el abono transporte. Que te cuenten que les han cortado la luz pero que a sus hijos de 3 años les dirán que es un juego. Y que te lo cuenten riendo, y te digan que mañana lo pagarán, que menuda cabeza. Cuando sabes lo angustioso que es no pagar un recibo de la luz, o del agua y que te la corten. Ver a gente preparada, con estudios más o menos superiores. Gente que hace tres o cuatro años tenía trabajo, pero un ERE, o tal y cual los dejó en la calle, te cuentan cómo antes ganaban 1500 euros y que tenían PAGAS EXTRAS!  y ahora con dos trabajos, no llegan a 1000 y está contentísimos por que este mes son 1000 y seguramente el mes siguiente vuelvan a ser 500. Otra vez. Con suerte. Me da pena ver a gente esforzarse, creyendo que les tendrán en cuenta para aguantar un par de semanas más, y que no son conscientes de que no son más que números. Y que así te echan y te contratan.

Desde que he llegado a Madrid he presenciado más despidos que en toda mi vida. Y no ha sido agradable. Porque detrás de cada uno de esos números hay una historia, y verles reír bromeando con qué ayuda van a pedir o que así vuelven a entrar más barato a los museos, me hace recordar a ese tipo que criminaliza a un parado si se compra un Marlboro. O a esa tipeja que habla de que el paro son unas vacaciones subvencionadas, o de que hay que quitar subvenciones y mamandurrias. Y recordar eso me quema por dentro. Que sé que lo hacen por salir en la tele, o por distraernos, o vete tú a saber. Pero no se imaginan lo doloroso que puede ser para una persona que lo está pasando mal escuchar semejantes gilipolleces de la boca de gentuza que vive del dinero público desde ni se sabe, y que de vez en cuando ingresa en su cuenta 5 millones de Euros.

Y voy a parar porque esto no debe ser bueno para el insomnio. Yo quería tranquilizarme y estoy consiguiendo el efecto contrario.

Este es uno de esos post que vomito cuando me sale. Y también es uno de esos post que no debería publicar, por lo desordenado, por que está escrito al tun tun. Y sin embargo, aquí está.




viernes, 5 de junio de 2015

"Vestido de Novia" – Pierre Lemaitre


Este fue uno de los primero libros que compré al llegar a Madrid. Lo compré en "Tipos Infames" (magnífico café/librería) junto con otro de la editorial Navona : "El nadador en el mar secreto", cuya lectura estoy reservando para un momento más tranquilo. 

Me decidí por este título ya que después de todo el estrés de la mudanza, los cambios, papeleos… me apetecía una novela negra entretenida y que enganchase. Vestido de novia parecía contener todos los ingredientes, o al menos eso indicaba la solapa verde que la decoraba y las críticas que había leído por internet: “Una novela que da miedo, en la justa medida en que a uno le gusta temblar, con mucho placer” – Le point  “Un thriller diabólico, que se lee del tirón, con fascinación y miedo. Arte del grande” –L’Humanité 
Y como éstas, muchas más.




Con todas estas recomendaciones, yo me disponía a sentarme en el sofá y disfrutar como una enana de un thriller que me iba a mantener pegada a sus hojas... y .... vale, lo leí en dos días, pero la razón por la que me tuvo pegada a sus páginas fue intentar avanzar para ver si me iba a sorprender. Y no me sorprendió. Para mí está muy claro todo desde el principio y, supongo que eso, desinfló la cosa.
Me gusta como está escrito, y bueno, es entretenido, pero no cumplió el objetivo de sorprenderme. Al principio, hay una escena, que sí me dio miedito, e incluso me planteé si aparcarla para otro momento porque soy un poco caguica,  pero avancé, asomándome con miedo a pegarme más sustos, y nada.  La primera parte de Sophie, empieza con ese susto, pero continúa más pareciéndose cada vez más a un guión de Tarantino que a un thriller de misterio. Además va incorporando un poquito de guasa y mala leche, y se hace más llevadero. Y bueno, no está mal.

La parte de Franz sólo se me hizo larga larguísima. Se supone que es para crear tensión, no sé, pero hubo un momento en que miré a ver dónde empezaba la tercera parte porque ese diario se me estaba haciendo bola.

Me parece una historia un poco sosa. Retorcida, como "Perdida", pero me entretuvo mucho más Perdida. Muy pocos personajes que dan muy poco. Me parece que se alarga el cómo actúan demasiado, y el “por qué “ me resulta escaso, poco sorprendente y demasiado, plano, previsible... no sé, hasta el título…

El caso es que puede que repita con el autor porque he oído maravillas de él. Pero desde luego no me ha conquistado con este libro.


Le di 3* en Goodreads, y quizá me pasé. O no. Ya me diréis que opináis. 

miércoles, 3 de junio de 2015

"El baile" - Irene Némirovsky

Tenía muchas ganas de leer algo de Némirovsky, así que cuando pasé por delante de un escaparate de una librería de segunda mano, y vi esta novela a la venta por tan sólo 3 euritos, no pude resistirme.

"El baile" es una novela corta, muy corta. Casi un relato. Tiene 94 páginas, y, en esta edición, con un tipo de letra bastante grande. El conocido refrán "lo breve, si breve, dos veces bueno", me viene muy bien para hablar de este libro, ya que esta es una historia breve, contundente, sin florituras, pero buena. Muy buena.



El argumento es simple. Nos encontramos a Antoinette, una niña de 14 años que detesta a sus padres, no sin razón, ya que son dignos de detestar. Sus padres son nuevos ricos, preocupados por aparentar y cuyo único objetivo es vivir bien y que además, lo parezca, así que deciden organizar un baile para mostrarse ante la alta sociedad, con todo su esplendor y ante sus antiguas amistades para que rabien de envidia. ¿Quién quiere tener un palacio si no puede enseñárselo a nadie?

Con este panorama nos encontramos, y a partir de ahi, tenemos que leer la novela para saber qué pasará, ya que al tratarse de una novela de una cortísima extensión, desvelar más sería arruinar su lectura.

Muy recomendable, ha sido mi aperitivo a su "Suite francesa", que estoy deseando leer.

                                                                                                                                                                                                                           

jueves, 23 de abril de 2015

Saramaga en Madriz

Hace hoy un mes y  medio aproximadamente que llegué a Madrid. Para quedarme, o eso es lo que está planeado.

En general la experiencia está siendo buena. Y aquí un pequeño resumen de mis comienzos en Madrid. Así, sin orden.

-Lecturas: 4 libros recibidos, 5 libros leídos, 6 libros comprados (2 en Tipos infames, 2 en la Cuesta de Moyano, 2 en una tienda de segunda mano con fines benéficos cuyo nombre no recuerdo)

-Juntelas:

 - Cena en un restaurante senegalés en Lavapiés, con unos amigos Canarios. Gratamente sorprendida, muy rico todo y muy buena compañía.

-Cena especial en un japonés con mi chico. Muy especial, muy bonita y muy rico todo.

-Cena con un amigo francés que vive aquí desde hace unos años,  y que tuvo demasiada bebida para nada de comida y acabó con resaca al día siguiente. Si es que no puede ser, uno se pone a recordar cosas de joven,  y se olvida de pedir comida. Pero bien. Y muy mal al día siguiente, que ya no tenemos edad.

-Encuentro bloguero en “Tipos Infames”, con Ana R. Cañil, autora de la divertida novela “Masaje para un cabrón”, que reseñaré próximamente.

-Descansos en el curso y el trabajo con gente muy diferente, y con los que he podido comprobar lo mal que está el tema laboral, pero el buen humor que tenemos los españoles.

-Vida laboral

-Dinámicas de grupo, en un cohete hacia la luna, un globo del que tirar gente…

-Entrevistas, unas bien, otra surrealista

-Dos trabajos conseguidos. (Uno de ellos perdido por un percance)

-Dos cursos de formación

-Una oferta rechazada

-Percances

-Desactivación de tres bonos de metro. Una de ellas dos veces. No sé qué llevo en el bolso que las desactiva. Ahora la llevo en el bolsillo.  Algún día lavaré alguna. Fijo.

-Robo de paraguas. Aún pienso que estoy en mi pueblo, y claro, dejé un paraguas en la puerta del banco, ya que no me dejaba entrar con él una voz que decía que dejase fuera los objetos metálicos, y por no ponerlo en las taquillas con llave por no mojarlas… pues me encontré sin paraguas al salir. Me mojé hasta que encontré un chino y pude comprar otro paraguas. También es que en mi pueblo no llueve nunca, y claro, no es común robar paraguas.

-El gran percance, por el que no he podido acudir al curso de formación y he perdido el trabajo (uno temporal, pero que me interesaba bastante). Hoy me he quedado encerrada en el cuarto de baño. Sí. Y no, no pongo el pestillo para ducharme. Se ve que la puerta está un poco tonta, y ya el otro día me dejó encerrada pero enseguida pude arreglarlo con unas pinzas de depilar. El caso es que hoy me metí a la ducha a las 7.30, ya que tenía el curso a las 9, y por inercia, cerré la puerta. Lo más tonto del mundo. Cuando intenté salir, no hubo forma. Volví a desmontar el picaporte con las pinzas de depilar como destornillador, pero nada. Respiré profundamente, y  lo intenté de nuevo. Y nada. No había forma. Volví a montar, y desmontar, y hablaba sola diciendo “no me lo puedo creer”. Yo sabía que perdía el curso, y el trabajo, porque sólo eran 3 días de curso y no podía perder ni uno. Y menos sin justificar. Y a ver como justifico yo haberme quedado encerrada en el baño. El caso es que pensando eso, me iba poniendo más nerviosa, y me eché a llorar. Después de llorar, decidí pedir ayuda, porque hoy mi chico no volvía hasta las 7 de la tarde. Y claro, a ese paso, perdía yo también el trabajo que sí tengo, por la tarde.

Bueno, pues eso, me puse a gritar y a golpear la puerta. Y todo el rato “Por favor… ¿alguien me oye? Por favor?”, ya muy en plan desesperada…. Y lloraba a ratos, porque estaba encerrada, porque había perdido el trabajo, porque estaba cansada y me había costado una entrevista y una dinámica de grupo, y un día de curso por la mañana y trabajo por la tarde. Y me daba rabia. Y nadie me oía, o nadie quería oírme. Así que empezó a costarme respirar, no porque sea yo claustrofóbica, que no, pero oye… que me dio por ahí. Y después de unos minutos, a llorar otra vez, y a volver a golpear la puerta y a gritar…. “Por favor… ayuda ¿alguien me oye? ¡Por favor!”…. y de repente… por fin, oigo una voz masculina por la rejilla de respiración (o como se llame eso), que me dice “sí, yo te oigo, ¿dónde estás?”. Después de dos horas, no os hacéis una idea lo que han significado para mí esas palabras. Música celestial por lo menos.

Le he indicado cuál era mi piso y ha venido, le he explicado que estaba encerrada en el baño y ha bajado a llamar al portero. Han subido los dos y han intentado abrir, y entonces les he dado el número de mi chico a gritos, y el portero lo ha llamado. Mi chico ha llamado a mi casera, que por suerte, vive cerca y me han abierto la puerta. Yo he guardado la compostura un poco, la casera me ha dado un abrazo y todo, y bueno, ya se han ido y he llamado a mi chico y me he echado a llorar.  He llamado al curso, diciendo que tenía una emergencia personal, pero ya no había forma de hacer nada, y bueno…  me ha entrado mucho frío entre el tiempo con el pelo mojado y el disgusto, y me he metido en la cama. Me he quedado frita hasta las 2 de la tarde. Me he despertado sin saber muy bien si había sido un sueño. Sólo recordaba la voz… “sí, yo te oigo”

El caso es que entonces han tocado la puerta, y eran mis vecinas, para ver cómo estaba. Ole… ahora “la que se quedó encerrada en el baño”. Yo es que cuando hago cosas, me gusta que se note… en fin…

-Vodafone no me instala el adsl. Por eso no sé si podré publicar este post. Pero me apetecía escribrirlo.

*Esta entrada está publicada desde el móvil con un corta-pega del ordenador. Disculpad si queda rara... que no sé muy bien como va a salir...

viernes, 10 de abril de 2015

¡¡¡¡No me he ido!!!! + Encuentro con Ana R.Cañil

No sé como quedará esta entrada que escribo desde el móvil. Pero es que... ¡tengo mono!
El caso es que entre la mudanza acMadrid y cerrar temas profesionales, no he tenido tiempo para actualizar el blog, Y ahora, que tengo tiempo... ino tengo internet! (A causa de la huelga de los técnicos de las subcontratas de Movistar, a quienes desde aquí envío mi apoyo y esperanza para que puedan conseguir que sus derechos como trabajadores no se vean aún más mermados ¡Ánimo!

Bueno, que me voy del tema....como Tasia en sus cuadernos. ¿qué no sabéis de qué os hablo? ¡Uy! Estáis tardando en haceros con el nuevo libro de Ana R.Cañil, "Masaje para un cabrón" (Editorial Espasa), del que publicaré la reseña en cuanto se solucione lo de mi adsl, o me vaya a un bar que tenga wi-fi con mi portátil, una de dos.

Esta tarde hemos tenido un encuentro con la escritora unos cuantos blogueros, para hablar de éste libro, aunque en realidad acabamos hablando "de todo un  poco" (como el blog de María, a quien he tenido el placer de conocer esta tarde) en la librería "Tipos Infames", que casualmente fue la primera librería que pisé al llegar a Madrid para quedarme y dónde hice mis primeras compras libreras madrileñas. Otra vez estoy haciendo lo de Tasia. Debe ser que tenía tantas ganas de escribir que se me agolpan las ideas....

Pues eso, ya os daré mi opinión sobre el libro con la reseña, pero como aperitivo os diré que esta es una pequeña historia sobre la crisis y la gente que la soporta, pero contado de una forma muy directa, sin pamplinas ni rodeos. En cierto modo, también una hemeroteca rápida de la crisis de andar por casa (hay multitud de referencias a noticias reales), que será bueno guardar como testimonio escrito de una época que, esperemos, pase pronto.

Nos vemos pronto

jueves, 29 de enero de 2015

Book Tag 2015

He visto este Book Tag en Adictos a los libros, y me ha apetecido hacerlo. Además, estoy en medio de un vórtice espacial y no me sale escribir. Pero contestar preguntas sí. Llevo todo el mes contestando preguntas, de hecho.  Aquí lo tenéis.

BOOK TAG 2015

1. ¿Qué libro te arrepientes de haber comprado? Sin duda, "50 sombras de Grey". No pasé de la página 200. No sé en qué momento me pareció buena idea gastar dinero en eso. También "La luz en casa de los demás" de Chiara Gamberale... no me gustó nada. 

2. ¿Qué libro recomiendas leer a aquellas personas a las que no les guste la lectura?
"Contra el viento del norte", de Daniel Glattauer. Es el libro que más he prestado y en el 99% de los casos, ha sido un éxito, tanto para lectores como para menos lectores. Claro que también os digo, que si no te gusta leer, pues no leas. Yo es que no soy de martirizarme.

3. Titulo y fecha de la primera reseña que publicaste en el blog (pon el link)
Pues precisamente fue una pequeña reseña de Contra el viento del norte , uno de los primeros libros que conocí por los blogs. En principio mi blog no iba a ser de reseñas, tampoco tenía muy claro sobre qué escribir, y al final predominan las reseñas. Yo es que soy muy de improvisar. 

4. ¿Dónde sueles leer?
En la cama, en el sofá, en el bús, y en verano en la playa o en el jardín. 

5. Tu género favorito es...
La novela en general. Me gustan las historias más o menos realistas. No me gusta nada la ciencia ficción, y la fantasía... pichí pichá...

6. ¿Cuál es la editorial de la que tienes más libros?
Pues creo que de DeBolsillo y Anagrama, seguida de cerca por Plaza y Janés.

7. Di al menos un libro que lleve en tu casa más de cinco años esperando a ser leído
Mmmmh... Pues hay más de uno, pero por ejemplo "La buena tierra" de Pearl S.Buck

8. Tu autor favorito
Almudena Grandes, José Saramago y Marian Keyes.

9. Nombra un libro/autor que haya sido todo un descubrimiento para ti
"Nada de opone a la noche" de Delphin de Vigan. Me fascinó.

10. Nombra un libro que esté basado en la ciudad de donde eres o de donde resides
"1969"  de Jerónimo Tristante. Una novela muy interesante, por cierto. 

11. ¿Solías leer de pequeña?
He leído desde que tengo uso de razón. Entré al colegio sabiendo leer y ni sé cómo aprendí. Lo leía todo, incluso si iba a sitios donde no había libros, leía las revistas del corazón, el programa de las fiestas, las enciclopedias... Todo. Uno de mis libros favoritos de pequeña lo encontré jugando en el almacén de la casa de mi abuela. Era un libro de lectura de 5º de EGB, y contenía pequeños trozos de lecturas, como "El jarama", o un poema de Rubén Darío. 

12.¿ Eres de peli o de libro?
De todo. Pero si una peli está basada en un libro, prefiero leer antes el libro si me interesa mucho. Me encanta el cine y también me encantan los libros. 

13. De todos los libros que has leído y reseñado ¿con cual te quedas? solo puede ser 1
Fácil,  "Orgullo y prejuicio" de Jane Austen, que es mi historia favorita de todos los tiempos.

14. ¿Vas a la biblioteca?
No. De pequeña iba mucho, y he leído mucho gracias a ella, pero ahora no. A estudiar nunca he ido, porque me pone muy nerviosa el silencio absoluto, y soy demasiado inquieta. 

15.¿Eres de libros nuevos o de libros de segunda mano?
De libros nuevos, pero porque aquí no hay muchos sitios donde encontrar de segunda mano. Cuando voy a Madrid siempre compro alguno de segunda mano. Pero vaya, no tengo manías.

16. ¿Quién o qué fue el responsable de que comenzases a leer?
Bueno, mis padres son muy lectores así que siempre he estado rodeada de libros. Me han contado cuentos desde pequeña y supongo que todo eso fue lo que me influyó. Claro que mi hermano también creció rodeado de libros, y sólo lee comics... :-)

17. ¿Por qué decidiste crear un blog de libros?
Pues al principio no lo creé como blog de libros, sino más bien un sitio donde ordenar mis ideas y mis lecturas. Siempre he querido comentar mis lecturas con alguien, y cuando descubrí el mundo de los blogs literarios fui feliz, ya que en él hablaban durante horas de mi tema favorito... los libros. 

18. ¿Te gusta la novela erótica?
No. O sea, esa nueva novela pseudoerótica-festiva, estilo 50 sombras... no me va nada de nada. 
Sí que me gustan los autores que saben describir bien escenas erótica, pero como me gusta que escriban bien escenas dramáticas, o cómicas. No sé, siempre que forme parte de una trama, me gusta todo.

19. Nombra a un autor/a con el que tengas ganas de estrenarte
Charles Dickens

20. ¿Cual es el primer libro que leíste entero?
No tengo tanta memoria. El primer libro que recuerdo leer fue "Julieta, estate quieta"... XDD.


sábado, 17 de enero de 2015

"Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer" - David Foster Wallace

Decidí empezar con David Foster Wallace por esta obra por mi trabajo. (Soy agente de viajes). El caso es que creí que podía ser divertido leer la opinión de DFW acerca de una experiencia en un crucero, porque de eso es lo que va "Algo supuestamente divertido que jamás volveré a hacer". Al autor le pagaron para describir su experiencia a bordo del buque Zenith (propiedad entonces de Celebrity Cruises, pero que ahora, como muchos otros barcos de cruceros que ya tienen unos años, ha sido adquirido por Pullmantur, una compañía de cruceros española que a su vez fue comprada por Royal Caribbean, una compañía de cruceros americana, con lo que el buque Zenith ahora pertenece a Royal Caribbean, con la submarca Pullmantur (que para los que no sepáis de cruceros, es un poco más asequible que la marca Celebrity Cruises). Bueno... quizá me estoy yendo del tema, puede que me haya contagiado de las notas al pie de página de DFW, pero en forma de paréntesis)

Yo estuve a punto de hacer un crucero por el Atlántico a bordo de este barco, pero al final lo anularon y fui en otro más pequeño por el Mediterráneo. Aunque Wallace, por hacer un juego de palabras, lo llame el Nadir, el Zenith es un barco normalito si lo comparamos con la mayoría de los buques de cruceros que nos encontramos actualmente, aunque puede que en la época en que el autor viajó, fuera un lujazo.



Antes que nada contaré que por mi trabajo, he hecho dos cruceros. Uno por el Mediterráneo y otro por las Islas Griegas.  En realidad los hice por placer, con mi pareja, pero por mi trabajo fui pagando sólamente las tasas de embarque. Ni soy fan de los cruceros ni dejo de serlo. No sé si los hubiese elegido si no hubiera sido por mi trabajo, pero en ambos me lo pasé muy bien. Pero es que si algo sé hacer yo, es pasármelo bien. Hago muchas cosas mal, pero pasármelo bien me sale genial. A David no. Eso es así.

Yo no digo que un crucero sea la experiencia de tu vida. Y soy consciente de que es un viaje organizado en el que te ves envuelta en miles de actividades, y sobre todo, de gente. En un crucero hay gente. (Si no te gusta la gente no te vayas de crucero). En un crucero hay muchas cosas que pueden resultar agobiantes para algunas personas:  hay teatro, hay cenas organizadas, hay noches temáticas, hay bailes, manualidades, juegos de mesa, gimnasio, actividades deportivas, fiestas en la discoteca, fiestas absurdas, fiestas aún más absurdas...  Pero lo bueno de todo esto, lo mejor de todo, es que puedes ir, o no. Y David me ha sacado un poco de quicio. Sé que iba en plan observador y todo eso, para escribir... pero ¡hombre de Dios!, no puede ser que todo te resulte tan horrible. ¡Es que parece que va predispuesto a criticar todo!. Es como cuando yo estoy de malas y a todo le saco punta. David, eso lo podemos hacer todos, en serio. Puedes analizar una situación, una cosa, una experiencia, y verla desde un punto de vista negativo y hasta el cojín del sillón de recepción te parecerá un insulto. Pero me resulta tan agotador ese punto de vista....

No sé, es como si Wallace tuviera un enorme microscopio con el que analiza cada cosa que pasa a su alrededor, y claro, si todos fuéramos con un microscopio enorme a analizar todo lo que nos rodea, nuestra vida sería terrible. No he encontrado ni un sólo punto positivo en este escrito. Nada. Puede que algo se me haya escapado, no digo que no, pero no puedo creer que una persona sola a bordo de un barco no haga nada interesante en una semana. ¡Una semana! Y entonces, lo que podría parecerme un hombre interesante, al que presupongo no gustan estos viajes organizados ni jugar a "Mister Piernas Bonitas", se convierte en un snob. Porque vale que no te gusten los viajes organizados, vale que no te gusten los juegos (yo no he participado en ninguno en ninguno de los dos cruceros, salvo en un bingo..XD), vale que la gente te parezca una manada de borregos esperando su excursión, vale que te agobie salir fuera de tu camarote, pero que mires por encima del hombro (porque es lo que hace), a los demás por elegir un crucero para sus vacaciones me parece snob. Y un poco de amargado. (Ahora es cuando los fans de este hombre me linchan)

Yo esperaba más anécdotas, sentirme identificada, pero es que a veces no tenía claro si se había ido de vacaciones o a una cárcel thailandesa. En serio.

Y os voy a poner ejemplos prácticos, para que entendáis mejor lo que quiero decir:

 1.Limpieza de los camarotes:  "es mi experiencia con la limpieza de los camarotes la que constituye el ejemplo definitivo de estrés producido por unos cuidados tan extravagantes que te afectan a la cabeza. (...), lo cierto es que casi nunca veo a la encargada de mantenimiento del camarote 1009, la diáfana Petra, (...) . Pero tengo buenas razones para creer que ella me ve. Porque cada vez que salgo durante más de media hora del camarote me lo encuentro completamente limpio, sin una mota de polvo y con las toallas reemplazadas y el baño reluciente.(...) Admito que esa limpieza misteriosa e invisible del camarote resulta genial en cierto sentido (...)Pero también hay, creo yo, una culpa espantosa en esto, una inquietud profunda y acumulativa, una incomodidad que se presenta - al menos en mi caso- como una especie de extraña paranoia por ser cuidado. 
(...) Durante un rato hago experimentos, como por ejemplo salir disparado al pasillo de babor de la cubierta 10 por si veo a Petra agazapada en alguna parte vigilando quién sale de su camarote. 

Esta es la broma típica que te hace el cliente cuando vuelve de crucero. "Saramaga, es que me iba unos minutos y cuando volvía estaba el camarote perfecto! ¡Hasta busqué detrás de la cortina por si estaba ahí escondida la chica de la limpieza! jajaja"

Pues eso, David coge la típica broma que estoy harta de oir. Evidentemente es una exageración, tanto lo de mi cliente, como lo de Wallace. Los empleados que trabajan en un crucero son muy serviciales, pero no son magos. Reconozco que tiene su gracia, pero al leerla en el libro he pensado que estiraba demasiado la broma. Era como "Sí, David, ya he entendido, no hace falta que alargues tanto la anécdota, porque en dos frases la cuentas igual y me río lo mismo" Y eso de "ejemplo definitivo de estrés producido por unos cuidados tan extravagantes"... De verdad, NO.

2.La Boviscopofobia (para David, miedo mórbido a ser visto como un ser bovino). "Casi nunca he salido de Estados Unidos, y nunca como parte de un rebaño con ingresos altos, y en puerto, soy nueva y desagradablemente consciente de ser americano, del mismo modo que siempre soy consciente de ser blanco cuando estoy rodeado de gente no blanca. No puedo evitar pensar cómo deben de vernos ellos, esos jamaicanos impávidos, o especiamente cómo nos ve la tripulación inferior no aria del Nadir. Llevo toda la semana haciendo todo lo que puedo para separarme a los ojos de la tripulación del rebaño bovino del que formo parte, para distanciarme de alguna forma: evito las cámaras, las gafas de sol y la ropa caribeña en tonos pastel; insisto mucho en llevarme mi bandeja en la cafetería y doy gracias de forma efusiva incluso por el más pequeño servicio. (Nota al pie: En mi cabeza no paro de darle vueltas a la cuestión de si mis compañeros nadiritas sufren el mismo desprecio hacia sí mismos (.....) han pagado mucho dinero para divertirse, para que los cuiden y para grabar algunas experiencias en el extranjero y ni en coña van a permitir que ninguna punzada de proyección neurótica acerca de cómo su americanidad es percibida por unos nativos mal alimentados les desluzca el Crucero de Lujo"

Ante esto no sé si comentar algo. Es que me parece de repente un snob, de repente un acomplejado, de repente un paranoico, pero sobre todo me da pena, porque debía de ser insoportable estar dentro de su cabeza. Y no lo digo por la crítica que hace, si no por cómo la hace. Te transmite de verdad su incomodidad ante lo que le rodea. No es un crítico sarcástico e irónico con el que te ríes, no se limita a reírse de sí mismo y de sus semejantes. Me transmitió su sensación de incomodidad, y me costó acabar el libro, que es cortísimo. Me costó tanto porque, a pesar de que lo critico un poco en este post, también me he sentido como él en muchos momentos de mi vida. Y también he sido una observadora cínica, o incómoda ante las situaciones de mi alrededor. He intentado cambiar eso, y acoplarme a las circunstancias de la vida que me rodea. Y como he dicho antes, me sale bastante bien pasarlo bien en cualquier situación. He sentido rabia y ganas de darle una colleja a David mientras lo leía, porque me daban ganas de decirle "Joder David, eres un tío interesante, inteligente, ingenioso... ¿por qué no te relajas un poco y disfrutas? ¿por qué no te dejas el microscopio en casa por un minuto?"

Yo, a veces, como David, no puedo relajarme. La última vez que me acordé de él, fue un fin de semana con amigos en una casa rural, a finales del año pasado. Una de las noches en que celebrábamos el cumpleaños de uno de mis amigos, conforme iba avanzando  la fiesta, me puse en plan Wallace. Los observé a todos, y me sentí fuera. Y quiero a mis amigos, son unos amigos geniales, inteligentes, divertidos... peeero... me sentí fuera. Saqué mi microscopio y me sentí un poco marciana con respecto a ellos. Una sensación que a veces tengo, de no encontrar mi sitio, o de no encontrarme cómoda o sentirme diferente, y que a veces me viene sólo a partir de una conversación en la que no puedo entender que alguien piense de una forma determinada, o que no quiera quedarse junto a la chimenea charlando hasta las tantas con una copa de vino, o que no quiera hablar de lo que a mí me apetecería hablar...  Son pequeñas cosas que provocan un click en determinadas situaciones y me sacan de la situación, la veo desde lejos con el microscopio y me pregunto a mí misma ¿de qué Galaxia vengo yo? ¿Por qué están todos tan felices haciendo eso, o no haciendo lo que yo creo que sería genial hacer? Pero se me pasa. Y luego me digo ¿pero tú eres tonta? Y ya.

Creo que por eso me he sentido tan molesta leyendo este libro, que he leído por temporadas. Porque lo que menos me importaba era el crucero. Todo el rato lo estuve observando a él, y esperando que dijera algo agradable, que se divirtiese un poquito, que sonriera...  Pero nada. Yo he leído reseñas que califican este libro como divertido. Para mí es triste. Hasta la anécdota del retrete de Scott Peterson me parece tristona. Puede que sea yo, que no le he dado el enfoque adecuado a la crónica de David. Puede ser.

Voy a seguir leyendo a David Foster Wallace, pero no he decido cuál será la próxima lectura. Me cae bien. Lo he puesto a parir, sí. A ratos me enervaba, sí. Pero me cae bien. Y me da pena su final, pero lo entiendo. Porque si en su vida en general se sentía tan incómodo como se sintió en este crucero, debía de ser difícilmente soportable ser él.


PD. Sí encontré algo que le gustó. El café. "El Nadir lleva a cabo un acercamiento sensato a la cuestión del café que yo desde aquí felicito"

PD2. Repasando el libro, he visto que sí me pareció graciosa alguna cosa.

1.Para la cena de gala, (hay una cena de gala con el capitán en todos los cruceros. Según el crucero, la cena es más o menos glamurosa). Pues David llevó para la cena de gala (que en este caso era muy glamurosa) una camiseta con un dibujo imitando a un esmoking, porque pensaba (que es lo que yo pensaría), que ir de gala a una cena en un crucero es un poco absurdo, y puede que vayas demasiado arreglado y hagas el ridículo). Y nos dice "por favor, que mi cretinez y mi humillación no hayan sido en balde: sigan mi consejo y lleven ropa formal, no importa lo absurdo que les parezca")

2. Su odio común hacia Mona, de Alice (su compañera de mesa), y él. Es genial que, aunque sea para criticar a otra, cree un ligero vínculo con alguien. (Aunque por otra parte es muy lógico, el odio hacia otros siempre une.. :P)