A TIENTAS

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sábado, 17 de enero de 2015

"Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer" - David Foster Wallace

Decidí empezar con David Foster Wallace por esta obra por mi trabajo. (Soy agente de viajes). El caso es que creí que podía ser divertido leer la opinión de DFW acerca de una experiencia en un crucero, porque de eso es lo que va "Algo supuestamente divertido que jamás volveré a hacer". Al autor le pagaron para describir su experiencia a bordo del buque Zenith (propiedad entonces de Celebrity Cruises, pero que ahora, como muchos otros barcos de cruceros que ya tienen unos años, ha sido adquirido por Pullmantur, una compañía de cruceros española que a su vez fue comprada por Royal Caribbean, una compañía de cruceros americana, con lo que el buque Zenith ahora pertenece a Royal Caribbean, con la submarca Pullmantur (que para los que no sepáis de cruceros, es un poco más asequible que la marca Celebrity Cruises). Bueno... quizá me estoy yendo del tema, puede que me haya contagiado de las notas al pie de página de DFW, pero en forma de paréntesis)

Yo estuve a punto de hacer un crucero por el Atlántico a bordo de este barco, pero al final lo anularon y fui en otro más pequeño por el Mediterráneo. Aunque Wallace, por hacer un juego de palabras, lo llame el Nadir, el Zenith es un barco normalito si lo comparamos con la mayoría de los buques de cruceros que nos encontramos actualmente, aunque puede que en la época en que el autor viajó, fuera un lujazo.



Antes que nada contaré que por mi trabajo, he hecho dos cruceros. Uno por el Mediterráneo y otro por las Islas Griegas.  En realidad los hice por placer, con mi pareja, pero por mi trabajo fui pagando sólamente las tasas de embarque. Ni soy fan de los cruceros ni dejo de serlo. No sé si los hubiese elegido si no hubiera sido por mi trabajo, pero en ambos me lo pasé muy bien. Pero es que si algo sé hacer yo, es pasármelo bien. Hago muchas cosas mal, pero pasármelo bien me sale genial. A David no. Eso es así.

Yo no digo que un crucero sea la experiencia de tu vida. Y soy consciente de que es un viaje organizado en el que te ves envuelta en miles de actividades, y sobre todo, de gente. En un crucero hay gente. (Si no te gusta la gente no te vayas de crucero). En un crucero hay muchas cosas que pueden resultar agobiantes para algunas personas:  hay teatro, hay cenas organizadas, hay noches temáticas, hay bailes, manualidades, juegos de mesa, gimnasio, actividades deportivas, fiestas en la discoteca, fiestas absurdas, fiestas aún más absurdas...  Pero lo bueno de todo esto, lo mejor de todo, es que puedes ir, o no. Y David me ha sacado un poco de quicio. Sé que iba en plan observador y todo eso, para escribir... pero ¡hombre de Dios!, no puede ser que todo te resulte tan horrible. ¡Es que parece que va predispuesto a criticar todo!. Es como cuando yo estoy de malas y a todo le saco punta. David, eso lo podemos hacer todos, en serio. Puedes analizar una situación, una cosa, una experiencia, y verla desde un punto de vista negativo y hasta el cojín del sillón de recepción te parecerá un insulto. Pero me resulta tan agotador ese punto de vista....

No sé, es como si Wallace tuviera un enorme microscopio con el que analiza cada cosa que pasa a su alrededor, y claro, si todos fuéramos con un microscopio enorme a analizar todo lo que nos rodea, nuestra vida sería terrible. No he encontrado ni un sólo punto positivo en este escrito. Nada. Puede que algo se me haya escapado, no digo que no, pero no puedo creer que una persona sola a bordo de un barco no haga nada interesante en una semana. ¡Una semana! Y entonces, lo que podría parecerme un hombre interesante, al que presupongo no gustan estos viajes organizados ni jugar a "Mister Piernas Bonitas", se convierte en un snob. Porque vale que no te gusten los viajes organizados, vale que no te gusten los juegos (yo no he participado en ninguno en ninguno de los dos cruceros, salvo en un bingo..XD), vale que la gente te parezca una manada de borregos esperando su excursión, vale que te agobie salir fuera de tu camarote, pero que mires por encima del hombro (porque es lo que hace), a los demás por elegir un crucero para sus vacaciones me parece snob. Y un poco de amargado. (Ahora es cuando los fans de este hombre me linchan)

Yo esperaba más anécdotas, sentirme identificada, pero es que a veces no tenía claro si se había ido de vacaciones o a una cárcel thailandesa. En serio.

Y os voy a poner ejemplos prácticos, para que entendáis mejor lo que quiero decir:

 1.Limpieza de los camarotes:  "es mi experiencia con la limpieza de los camarotes la que constituye el ejemplo definitivo de estrés producido por unos cuidados tan extravagantes que te afectan a la cabeza. (...), lo cierto es que casi nunca veo a la encargada de mantenimiento del camarote 1009, la diáfana Petra, (...) . Pero tengo buenas razones para creer que ella me ve. Porque cada vez que salgo durante más de media hora del camarote me lo encuentro completamente limpio, sin una mota de polvo y con las toallas reemplazadas y el baño reluciente.(...) Admito que esa limpieza misteriosa e invisible del camarote resulta genial en cierto sentido (...)Pero también hay, creo yo, una culpa espantosa en esto, una inquietud profunda y acumulativa, una incomodidad que se presenta - al menos en mi caso- como una especie de extraña paranoia por ser cuidado. 
(...) Durante un rato hago experimentos, como por ejemplo salir disparado al pasillo de babor de la cubierta 10 por si veo a Petra agazapada en alguna parte vigilando quién sale de su camarote. 

Esta es la broma típica que te hace el cliente cuando vuelve de crucero. "Saramaga, es que me iba unos minutos y cuando volvía estaba el camarote perfecto! ¡Hasta busqué detrás de la cortina por si estaba ahí escondida la chica de la limpieza! jajaja"

Pues eso, David coge la típica broma que estoy harta de oir. Evidentemente es una exageración, tanto lo de mi cliente, como lo de Wallace. Los empleados que trabajan en un crucero son muy serviciales, pero no son magos. Reconozco que tiene su gracia, pero al leerla en el libro he pensado que estiraba demasiado la broma. Era como "Sí, David, ya he entendido, no hace falta que alargues tanto la anécdota, porque en dos frases la cuentas igual y me río lo mismo" Y eso de "ejemplo definitivo de estrés producido por unos cuidados tan extravagantes"... De verdad, NO.

2.La Boviscopofobia (para David, miedo mórbido a ser visto como un ser bovino). "Casi nunca he salido de Estados Unidos, y nunca como parte de un rebaño con ingresos altos, y en puerto, soy nueva y desagradablemente consciente de ser americano, del mismo modo que siempre soy consciente de ser blanco cuando estoy rodeado de gente no blanca. No puedo evitar pensar cómo deben de vernos ellos, esos jamaicanos impávidos, o especiamente cómo nos ve la tripulación inferior no aria del Nadir. Llevo toda la semana haciendo todo lo que puedo para separarme a los ojos de la tripulación del rebaño bovino del que formo parte, para distanciarme de alguna forma: evito las cámaras, las gafas de sol y la ropa caribeña en tonos pastel; insisto mucho en llevarme mi bandeja en la cafetería y doy gracias de forma efusiva incluso por el más pequeño servicio. (Nota al pie: En mi cabeza no paro de darle vueltas a la cuestión de si mis compañeros nadiritas sufren el mismo desprecio hacia sí mismos (.....) han pagado mucho dinero para divertirse, para que los cuiden y para grabar algunas experiencias en el extranjero y ni en coña van a permitir que ninguna punzada de proyección neurótica acerca de cómo su americanidad es percibida por unos nativos mal alimentados les desluzca el Crucero de Lujo"

Ante esto no sé si comentar algo. Es que me parece de repente un snob, de repente un acomplejado, de repente un paranoico, pero sobre todo me da pena, porque debía de ser insoportable estar dentro de su cabeza. Y no lo digo por la crítica que hace, si no por cómo la hace. Te transmite de verdad su incomodidad ante lo que le rodea. No es un crítico sarcástico e irónico con el que te ríes, no se limita a reírse de sí mismo y de sus semejantes. Me transmitió su sensación de incomodidad, y me costó acabar el libro, que es cortísimo. Me costó tanto porque, a pesar de que lo critico un poco en este post, también me he sentido como él en muchos momentos de mi vida. Y también he sido una observadora cínica, o incómoda ante las situaciones de mi alrededor. He intentado cambiar eso, y acoplarme a las circunstancias de la vida que me rodea. Y como he dicho antes, me sale bastante bien pasarlo bien en cualquier situación. He sentido rabia y ganas de darle una colleja a David mientras lo leía, porque me daban ganas de decirle "Joder David, eres un tío interesante, inteligente, ingenioso... ¿por qué no te relajas un poco y disfrutas? ¿por qué no te dejas el microscopio en casa por un minuto?"

Yo, a veces, como David, no puedo relajarme. La última vez que me acordé de él, fue un fin de semana con amigos en una casa rural, a finales del año pasado. Una de las noches en que celebrábamos el cumpleaños de uno de mis amigos, conforme iba avanzando  la fiesta, me puse en plan Wallace. Los observé a todos, y me sentí fuera. Y quiero a mis amigos, son unos amigos geniales, inteligentes, divertidos... peeero... me sentí fuera. Saqué mi microscopio y me sentí un poco marciana con respecto a ellos. Una sensación que a veces tengo, de no encontrar mi sitio, o de no encontrarme cómoda o sentirme diferente, y que a veces me viene sólo a partir de una conversación en la que no puedo entender que alguien piense de una forma determinada, o que no quiera quedarse junto a la chimenea charlando hasta las tantas con una copa de vino, o que no quiera hablar de lo que a mí me apetecería hablar...  Son pequeñas cosas que provocan un click en determinadas situaciones y me sacan de la situación, la veo desde lejos con el microscopio y me pregunto a mí misma ¿de qué Galaxia vengo yo? ¿Por qué están todos tan felices haciendo eso, o no haciendo lo que yo creo que sería genial hacer? Pero se me pasa. Y luego me digo ¿pero tú eres tonta? Y ya.

Creo que por eso me he sentido tan molesta leyendo este libro, que he leído por temporadas. Porque lo que menos me importaba era el crucero. Todo el rato lo estuve observando a él, y esperando que dijera algo agradable, que se divirtiese un poquito, que sonriera...  Pero nada. Yo he leído reseñas que califican este libro como divertido. Para mí es triste. Hasta la anécdota del retrete de Scott Peterson me parece tristona. Puede que sea yo, que no le he dado el enfoque adecuado a la crónica de David. Puede ser.

Voy a seguir leyendo a David Foster Wallace, pero no he decido cuál será la próxima lectura. Me cae bien. Lo he puesto a parir, sí. A ratos me enervaba, sí. Pero me cae bien. Y me da pena su final, pero lo entiendo. Porque si en su vida en general se sentía tan incómodo como se sintió en este crucero, debía de ser difícilmente soportable ser él.


PD. Sí encontré algo que le gustó. El café. "El Nadir lleva a cabo un acercamiento sensato a la cuestión del café que yo desde aquí felicito"

PD2. Repasando el libro, he visto que sí me pareció graciosa alguna cosa.

1.Para la cena de gala, (hay una cena de gala con el capitán en todos los cruceros. Según el crucero, la cena es más o menos glamurosa). Pues David llevó para la cena de gala (que en este caso era muy glamurosa) una camiseta con un dibujo imitando a un esmoking, porque pensaba (que es lo que yo pensaría), que ir de gala a una cena en un crucero es un poco absurdo, y puede que vayas demasiado arreglado y hagas el ridículo). Y nos dice "por favor, que mi cretinez y mi humillación no hayan sido en balde: sigan mi consejo y lleven ropa formal, no importa lo absurdo que les parezca")

2. Su odio común hacia Mona, de Alice (su compañera de mesa), y él. Es genial que, aunque sea para criticar a otra, cree un ligero vínculo con alguien. (Aunque por otra parte es muy lógico, el odio hacia otros siempre une.. :P)



28 comentarios:

  1. Pedazo de reseña. Me va a ser muy útil para atreverme con DFW.
    Gracias, Saramaga

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  2. Jajajajajaja, yo no sé si soy de cruceros o no, nunca he ido a ninguno (tendría que llevarme al que inventó la biodramina y encerrarlo conmigo en el camarote). Tampoco sé si me gustaría leer a David Foster Wallace pero amiga, me lo he pasado bomba con tu reseña. Lo cierto es que no conocía ninguno de ésos mitos ni tampoco ésas locuras de fiestas temáticas y/o absurdas, pero yo después de leerte, creo sinceramente que no, los cruceros no son para mi. Pero que este señor es un amargado, también. xD
    Besotes.

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    1. Yo soy muy de marearme, y de hecho me he mareado en los dos cruceros que he hecho, pero sólamente un día en cada uno, y sólo un rato. Es el día de navegación en que el crucero va más rapido, y además yo siempre viajo en temporada baja (Noviembre, Marzo), y el agua está movidita en esas fechas. Pero es más fácil que te mareés en el coche, o en una lancha o un ferry que en un crucero, porque son tan enormes que cuando estás dentro no notas su movimiento.
      Y nada, que lo de los cruceros no es tan malo como creéis! (Desde luego no me voy a ganara la vida yo vendiéndoos cruceros a vosotros.. jajaja). Y puedes ir muy a tu bola, o integrarte en el ambiente crucerístico.
      Un beso!

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  3. Muy buena reseña, que me ha arrancado más de una sonrisa. Y me has dejado una cosa clarita. Los cruceros no son para mí. Va a ser que no... Y con este libro no creo que me anime, sinceramente.
    Besotes!!!

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    1. Jajaja! Pero es que David es muy exagerado en muchos aspectos! Yo sí que voy a volver a leer a David... ¡ quiero conocerlo más! :-)

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  4. Los cruceros no son lo mío y este señor al menos este libro tampoco pero la reseña me ha encantado. Muchos besos.

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    1. Puede que escriba un ensayo después de este estudio no intencionado... "los blogueros lectores y los cruceros no casan"... XDD
      Muchos besos tb para tí, compañera de bloqueos! XDD

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  5. No sé quién es David Foster Wallace. Debe tener cierta importancia, pero teniendo en cuenta que no soy capaz de ubicarle en ningún plano, decidiré que es una persona más. Un tipo que, estando en un crucero, le pasó lo que a mí en algunas ocasiones.
    Tras una lectura rápida de tu texto he pensado que a mí ese hombre me caería bien. Luego lo he vuelto a leer, y me ha caído bien del todo. He sentido cómo estaba atrapado en el barco, en un reduzco pequeñito de tierra sin tierra. Y, puedo deducir, sin muchos árboles a la vista. Para mí unas vacaciones tienen que tener cuestas, árboles y paz.
    Eso choca de lleno con la idea del crucero.
    Además, debe haber caos, desmembramientos y un poco de locura. El caos y la locura surgidos de la no-planificación, como fue mi viaje de 40 horas del fin de semana pasado a A Coruña: un viaje decidido la noche del viernes y ejecutado durante la misma. El objetivo: ir a saludar a un amigo, sin más. Y debe haber desmembramiento, debo poder tener la oportunidad de alejarme cinco kilómetros andando sin dar explicaciones a nadie, faltar a las cenas y aparecer sin motivo alguno en cualquier otro momento.
    Concibo las vacaciones con libertad. Y, lo siento mucho, pero los cruceros no otorgan tal virtud.
    Gracias por el artículo, me ha gustado. Pero no pienso leer a este tipo, se parece demasiado a mí y no hay quien me soporte.

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    1. Jajaja!
      Pues fíjate que yo creo que sí que deberías conocer un poco más a David Foster Wallace.
      Yo creo que todos nos sentimos en muchas ocasiones como DFW en un crucero, o al menos a mí me pasa. Lo malo es que el se siente así en casi todas las ocasiones. Es una persona, creo, interesante y que me apetece conocer más, (aunque a veces me saque de quicio).
      Con lo de "desmembramientos", me habías asustado... jejeje. A mí me encanta viajar, y por supuesto, tengo mis prioridades, pero debo decir que he disfrutado de todos los viajes que he realizado. Desde viajes organizados, como cruceros, Caribe... hasta viajes a tu bola, como el que me enamoró de Estambul, pasando por escapadas geniales que nunca sabes como acaban. Creo que todo tiene su gracia, y su encanto. En ese sentido creo que me adapto bien a los medios que poseo a mi alcance para realizar el viaje.
      Lo de tu viaje a Coruña, depende de donde vivas... jajaja. Por que si vives en Vigo ya no tiene tanto mérito! ;-)
      Pero vuelvo a lo del desmembramiento.. y ahí coincido contigo. Pasar demasiado tiempo con la misma gente me pone de mal humor, y, aunque soy muy sociable, creo que el ir a tu bola durante un viaje en algún momento, es totalmente necesario.
      Besos!

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  6. Mira, al final tú encontraste algo positivo en el libro. Jajajajaja. Yo reconozco que nunca me ha llamado la atención el mundo de los cruceros. Fundamentalmente porque eso de convivir con tanta gente desconocida me da grimilla pero bueno, cada cual que pase las vacaciones como le dé la gana. Dudo que yo disfrutase con la experiencia y seguramente también saldría echando espumarajos por la boca pero luego le daría la vuelta a la tortilla y seguro que encuentro cosas de las que reírme, lo cual siempre es saludable. Jajajaja. Besotes!!!!

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    1. Si es que el busca, encuentra. jajaja!
      Pues sí, que cada uno "vacacioneé" como quiera. ¡Será por posibilidades!
      Estoy segura de que tú sacarías mucho jugo a una experiencia en un crucero... viendo lo que haces con los anuncios... jajaja
      Besos!

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  7. Pues me ha encantado que precisamente tú, desde tu experiencia profesional de "crucerista", le hicieses una reseña a este libro, porque he leído unas cuantas y algunas decían que bien y otras que mal, pero ninguna tan específica y bien argumentada como la tuya. Entiendo a qué te refieres, y conforme nos ibas explicando, pensaba lo mismo, que vaya peñazo de hombre, ¿de verdad estuvo amargado durante todo el crucero? Y sí, podría haberlo explicado con un poquito más de sentido del humor. Bss

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    1. Supongo que lo que me daba rabia es que no supiese disfrutar ni un poquito, que todo se le hiciese tan difícil de disfrutar. Y es cierto, que el que se queja demasiado de todo en general ( y mira que yo soy quejica), me pone un poco de los nervios.
      Pero creo que es interesante leerle y ver la vida un poco a través de sus ojos.
      Muchos besos!

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  8. Después de tu reseña estoy más que segura de que nunca iré en un crucero, jeje.
    besos

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    1. En serio, soy muy mal agente de viajes!!! Os espanto en vez de venderos cruceroS! jajaja
      Un beso!

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  9. Qué cosas. No conocía este libro ni su autor, pero parece yo!! A veces me pasa eso, que sólo sé ver lo malo e incluso en mi día a día o cuando estoy de fiesta con l@s amig@s, me encuentro como fuera muchas veces. Por suerte se puede volver a reconectar y pasarlo bien, jeje.
    Bsitoss

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  10. Ya me conoces un poquito y sabes dos cosas: que me encanta DFW y que no solemos estar de acuerdo.

    Este es el primer libro que leí de DFW (hay otra edición larga con muchos más artículos) y me fascinó. Por su manera de escribir, que me atrapa completamente y porque "su reino no es de este mundo". Esa era la gracia de estos artículos: sacar a un portento de las matemáticas y de la narrativa de su zona de confort (que ahora está muy de moda lo de salir de la zona de confort), y llevarle a ambientes que le fueran ajenos, un crucero, la feria del ganado, un congreso de cine porno o la campaña de John McCain. Y es sorprendente las cosas en las que se fija.

    Aún no me he atrevido a meterme en serio con su ficción, pero sí he leído toda su no-ficción y es, y me repito, fascinante. Y te transmite el entusiasmo por las cosas que a él le entusiasmaban, recuerdo en especial un artículo sobre Roger Federer (este te lo recomiendo porque en tu reseña dices que te gustaría haberle visto divertirse y con el tenis sí se divertía) y otro, más largo, sobre la enseñanza de la gramática, que me alucinaron. También te transmite su incomprensión hacia cosas que a otros nos parecen de lo más normal, por ejemplo, los cruceros. Personalmente no creo que se trate de ser un amargado, sino simplemente, es una clase de vida que le es ajena, no me imagino a nadie a quien le pudiera dar más miedo que le vieran como parte de un rebaño que a DFW.

    Es un poquito snob, eso es indiscutible. Pero un tipo con depresión crónica y medio agorafóbico difícilmente va a entrar en el mundo de diversión que se supone que es un crucero. No sé si es porque ni he ido ni iré, entre mi increíble capacidad para marearme hasta mirando el mar y que no me gustan los viajes organizados salvo que los organice yo, no soy público objetivo de los cruceros. Y en ese aspecto sí me he sentido algo identificada, porque tampoco entiendo la diversión de un crucero. Como otros no entenderán que yo me pase tres semanas al sol haciendo nada. Para gustos...

    Perdón por la inmensa chapa en modo fangirl.

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  11. Yo soy de las que no iría a un crucero.

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  12. Sin experiencia en cruceros (nunca he ido). Y sin expectativas de ir (por el momento). Pero si se diera el caso (raro porque no me atraen los cruceros). Este libro lo leería después.
    Un abrazo

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  13. Pues es un título que quiero leer, es el que más me llama del autor. No sé si coincidiré con tus impresiones. Desde luego, creo que los cruceros no están hechos para mí. Un besote!

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  14. Le tengo muchísimas ganas a este libro precisamente por ese punto de vista que ya me habían comentado que tenía Foster Wallace sobre los cruceros. Espero que no me pase como a ti y acabe harta del escritor. Yo, de momento, no me iría a un crucero. Me agobiaría visitar sitios sin tiempo para nada, pero es que yo voy de viaje y me encanta perderme por los rincones.

    Besos

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  15. Ni he ido a un crucero (no me atrae) ni he leído a Wallace, pero me ha encantado tu reseña ;-)

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  16. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  17. Me encantaría ir de crucero para descubrir si repetir o no la experiencia, jaja. No termina de llamarme este libro y por el momento tampoco me atrae el autor. Empecé "La niña del pelo raro" y no fui capaz de leerme todos los relatos.
    Besitos

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  18. Justamente por eso que comentas me fascina tanto DFW Me parece que tuvimos un genio, que era terriblemente desdichado en muchos modos y que vivía en un esfuerzo permanente por... algo, tal vez por ser normal.
    Su obra es un caos estructurado que acaba teniendo una armonía perfecta. Cada vez.
    Vamos, que a mi me encantó
    Besos

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  19. Hola! A mí me parece que los cruceros no van conmigo.
    Gracias por la reseña. Suena interesante el libro. Lo tendré en cuenta para próximas lecturas. :)
    Saludos

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