A TIENTAS

A TIENTAS

miércoles, 17 de junio de 2015

"La mala luz" - Carlos Castán

"La mala luz" es uno de esos libros que compro por que el título me atrae, aunque también es verdad que me apeteció más después de comprobar el entusiasmo de Mientrasleo , y a pesar de la casi desrecomendación de El chico de la Consuelo que es más partidario de los relatos del autor. (Os animo a leer ambas reseñas)

He de decir que, en este caso, los dos tenían razón. La novela que os traigo hoy me ha seducido a medias. Me ha gustado cómo escribe, el estilo del autor, sus frases.... Ha sido uno de esos libros en los que me recreo, que leo poco a poco, y cuando estoy sola en casa. Nada de transporte público, ni ruidos. Es un libro para saborear. Y lo dejé con esquinas dobladas, y líneas trazadas con lápiz (un poco torcidas) bajo sus letras.
 
El fallo de esta novela lo encontré en la historia en sí. La historia no me atrapa, no me llena, y no me interesa. Pero en este caso, no me importó demasiado.  Cuando leo,  me suele interesar más la historia, el "qué pasa", que el "cómo pasa", el argumento que el estilo, pero en este caso, como digo, me da igual. La novela me gustó, me perdí entre sus páginas y pasé unas tardes de invierno felices junto a ella.

Creo que éste es uno de esos libros que te gusta o no te gusta. A mí me gustó, y probaré con los relatos de Castán. Pero no os llevéis a engaño, esta novela no es "un vertiginoso thriller que se lee con absoluta tensión" ¿¿¿???!!! ( aún me pregunto de dónde sacó tal conclusión la persona que escribió la contraporta de mi edición) 



 


"Ese tipo de afinidades son ante todo una cuestión de foco, de visión sobre el mundo. De repente descubres a alguien que no sólo coloca en el mismo punto del espacio la fuente de la luz, sino que lo dirige en la dirección exacta en la que tú mirabas"

"El hogar es un niño en pijama que corre a deshora por el pasillo y también la voz que desde la cocina le dice que no camine descalzo si no quiere resfriarse, que se termine el vaso de leche y se meta en la cama de una vez. Una cama con cuatro esquinitas, un libro ilustrado en la mesilla"

"Si ya se ha producido lo más difícil, que es la renuncia a continuar con la vida tal y como la conocíamos, si nos habíamos ya despedido de todo y ese adiós era sincero, ¿por qué no aprovechar esa rarísima y tremenda libertad, ese desapego imposible de alcanzar por cualquier otro procedimiento, para hacer aquello que a causa del miedo se quedó sin hacer? El fracaso peor, la muerte misma, eso ya lo tenemos"

"¿La quería? No lo sé. ¿Puede uno querer a sus piernas, a sus pensamientos? Simplemente, nada tiene sentido sn piernas o sin pensamientos. Sin ella nada tiene sentido: no sé si la quería. Era algo diferente. Tampoco quiero a mis riñones o a mi páncreas. Simplemente forman parte de mí, como ella formaba parte de mí"

"Descansar significa que nadie me vea"

"Una de las consecuecias de la creciente longevidad del habitante de las sociedades desarrolladas, en la que por otra parte no suele pensarse demasiado, es que, contrariamente a como scedía hace unas pocas décadas, a los ancianos de hoy les da tiempo a asistir a la devastación de las vidas de sus hijos, los ven prácticamente envejecer, fracasar, hastiarse de la lucha"

"Lo que queda ahora, por encima de la tierra que cubre la sepultura, es un infinito domingo por la tarde, una bruma de hastío y de derrota"

"La muerte no deja de ser, como todo lo demás, un asunto de vivos"

"La muerte es ese trozo de mesa en el que falta una taza de café con leche"

"Hasta para no volver hace falta un lugar al que no volver"

martes, 9 de junio de 2015

Insomnio

Estoy aquí, insomne y disgustada.

Por varias cosas que no son grandes cosas, pero a la vez son muy grandes.

Por un día agotador de trabajo, éste es mi sexto día (de media jornada), y es horrible no saber manejar bien los programas, que no me funcione una cosa que es básica y tener que hacerla manual (cuando apenas sé hacerla de ninguna forma) y estar de cara al público, con una cola enorme, sólo tener una compañera que no es muy tranquila y a la que no le funcionaba el programa. Tener que tomar una decisión porque crees que es el protocolo que te han enseñado, y que de error y te deje sin saber hasta el día siguiente si está bien o no porque nadie te coge el teléfono. Intentar dilucidar si está todo bien, ordenar los papeles, y no poder porque hay que cerrar a una hora concreta y no es posible quedarse más tarde. Y yo preocupada por si tenía que echar más horas por la cara...

Dejé un trabajo para coger éste, y quizá me equivoqué. Gano lo mismo, y de momento es igual de estable (nada). En el otro tenía cero responsabilidad, y en éste tengo demasiada, y con poca formación. Que yo tengo mucha experiencia, pero con otros programas y con una forma de trabajo más flexible.

A veces no se muy bien qué hago. Bueno, de momento ganar dinero. Que no me quejo, (aunque estoy hasta las narices del "no me puedo quejar), que no he parado de trabajar desde que llegué a Madrid. Trabajos inestables y precarios. Pero trabajos.

Estoy cansada, y hostil. Estoy en una de esas semanas, (o meses, no garantizo nada), en que la gente me cae mal. Sobre todo la gente que no piensa como yo. Por varios motivos: diversas injusticias sociales, mentiras políticas, que en este caso afectan a mucha gente que conozco, el egoísmo de personas que, mientras ellos anden calientes...., ver hace años protestas y peticiones de firmas rechazadas por creer en falsas promesas de líderes políticos que no hacen más que mentir. Y ahora, vienen las "madresmías". Ahora, que quizá, sea tarde.

¿Por qué siempre vamos a lo nuestro, hasta que nos toca de cerca?

No sé, a veces el género humano me agota. No es que yo sea perfecta ni ejemplo de nada. Yo también me agoto a mí misma.

El caso es que estoy cansada. Y no sé muy bien si estoy haciendo las cosas bien. Y me da pena ver como, a mi alrededor, se derrumban pilares que se habían construido a base de sangre, sudor y lágrimas.

Es como lo de votar. La gente no vota. Y no es que no vote un 10%, no. Es que casi la mitad de la gente no vota. Entre eso y que la que vota lo hace mal... Porque vale que no hay mucho dónde escoger, vale. Pero seguir dando tu voto a desaprensivos, que no sólo han robado, si no que además han recortado en Sanidad y en Educación, a mí no me cabe en la cabeza.
Es que yo ya tengo objetivos bastante bajos. Ya no pienso ni en ideología, mira lo que te digo. Ya ni pienso en que se beneficien o no de dinero público. Pero por Dios, que al menos, utilicen la parte de dinero público que no se embolsan en darle a sus ciudadanos una gestión decente, que aunque sea para disimular, creen políticas de empleo útiles, hagan una gestión responsable del Sistema sanitario, pongan en valor la Educación pública. En vez de eso externalizan servicios, para no tener que preocuparse en gestionar,  y para pagar menos, y así tener más tiempo para tomarse gintonics a nuestra costa o decir gilipolleces en los variados y repugnantes debates televisivos. Y que sea lo que Dios quiera.

Pido poco, creo. También pediría que cuando pierdan guarden la compostura, y, aunque sea por quedar bien, pidan perdón cuando se les pilla en una o varias mentiras. Porque no puedes presentarte en una asamblea donde se debate algo muy serio, después de cobrar un sueldo bastante apañado como concejal, diciendo que bastante haces que estás allí, que ya no eres concejal. Primero, estás cobrando aún como concejal, y segundo... ¿de verdad no se te cae la cara de vergüenza después de haber mentido descaradamente una y otra vez? ¿De verdad es mejor salir en un plasma (que se ve que es la moda en el partido), en vez de dar la cara ante tus ciudadanos, explicar y responder a las dudas? ¿De verdad eres tan irresponsable, después de gobernar durante cuatro años tú personalmente y durante muchos más el mismo partido con la bonita pancarta de Agua Para Todos (otra gran mentira)?

Pues a esta gente les votan. Porque aunque este año no han salido elegidos, los ha votado mucha gente. Que por eso también entiendo que ni se molesten en disimular. Que como aunque mataran gatitos los iban a vota, pues para lo que me queda en el convento me cago dentro y ya está.

Pero todo esto, me hace tener una sensación taaaan desagradable. Y me fastidia que me fastidie, y que me afecte. Pero no lo puedo evitar. Me da pena. Me da pena que a la mayoría les de igual. Me da pena que a los que llevan luchando por una causa justa desde hace tiempo se les ninguneé. Me da pena que al final siempre ganen los malos. Me da pena que aún nos gobiernen personas que tienen la bandera anticonstitucional en el despacho de su casa. Me da pena oírles hablar con desprecio de la gente a la que representan. Porque nos representan a todos, por suerte o por desgracia.

Me da pena tener que callarme cuando me dicen que el imperativo siempre finaliza en "r". Y me tengo que callar por no tener una pelea absurda en el trabajo. Y si hay que escribirlo mal, pues lo escribo mal. Porque es que ya, paso.

Y me da pena que echen a gente como si fueran números, en esos trabajos impersonales por los que he ido pasando. Gente con hijos, que vuelven al paro tras 3 semanas de trabajo mal pagado, más una una semana de formación selectiva por la que no cobras ni el desplazamiento. Me da pena que sea un problema para ellos pagar el abono transporte. Que te cuenten que les han cortado la luz pero que a sus hijos de 3 años les dirán que es un juego. Y que te lo cuenten riendo, y te digan que mañana lo pagarán, que menuda cabeza. Cuando sabes lo angustioso que es no pagar un recibo de la luz, o del agua y que te la corten. Ver a gente preparada, con estudios más o menos superiores. Gente que hace tres o cuatro años tenía trabajo, pero un ERE, o tal y cual los dejó en la calle, te cuentan cómo antes ganaban 1500 euros y que tenían PAGAS EXTRAS!  y ahora con dos trabajos, no llegan a 1000 y está contentísimos por que este mes son 1000 y seguramente el mes siguiente vuelvan a ser 500. Otra vez. Con suerte. Me da pena ver a gente esforzarse, creyendo que les tendrán en cuenta para aguantar un par de semanas más, y que no son conscientes de que no son más que números. Y que así te echan y te contratan.

Desde que he llegado a Madrid he presenciado más despidos que en toda mi vida. Y no ha sido agradable. Porque detrás de cada uno de esos números hay una historia, y verles reír bromeando con qué ayuda van a pedir o que así vuelven a entrar más barato a los museos, me hace recordar a ese tipo que criminaliza a un parado si se compra un Marlboro. O a esa tipeja que habla de que el paro son unas vacaciones subvencionadas, o de que hay que quitar subvenciones y mamandurrias. Y recordar eso me quema por dentro. Que sé que lo hacen por salir en la tele, o por distraernos, o vete tú a saber. Pero no se imaginan lo doloroso que puede ser para una persona que lo está pasando mal escuchar semejantes gilipolleces de la boca de gentuza que vive del dinero público desde ni se sabe, y que de vez en cuando ingresa en su cuenta 5 millones de Euros.

Y voy a parar porque esto no debe ser bueno para el insomnio. Yo quería tranquilizarme y estoy consiguiendo el efecto contrario.

Este es uno de esos post que vomito cuando me sale. Y también es uno de esos post que no debería publicar, por lo desordenado, por que está escrito al tun tun. Y sin embargo, aquí está.




viernes, 5 de junio de 2015

"Vestido de Novia" – Pierre Lemaitre


Este fue uno de los primero libros que compré al llegar a Madrid. Lo compré en "Tipos Infames" (magnífico café/librería) junto con otro de la editorial Navona : "El nadador en el mar secreto", cuya lectura estoy reservando para un momento más tranquilo. 

Me decidí por este título ya que después de todo el estrés de la mudanza, los cambios, papeleos… me apetecía una novela negra entretenida y que enganchase. Vestido de novia parecía contener todos los ingredientes, o al menos eso indicaba la solapa verde que la decoraba y las críticas que había leído por internet: “Una novela que da miedo, en la justa medida en que a uno le gusta temblar, con mucho placer” – Le point  “Un thriller diabólico, que se lee del tirón, con fascinación y miedo. Arte del grande” –L’Humanité 
Y como éstas, muchas más.




Con todas estas recomendaciones, yo me disponía a sentarme en el sofá y disfrutar como una enana de un thriller que me iba a mantener pegada a sus hojas... y .... vale, lo leí en dos días, pero la razón por la que me tuvo pegada a sus páginas fue intentar avanzar para ver si me iba a sorprender. Y no me sorprendió. Para mí está muy claro todo desde el principio y, supongo que eso, desinfló la cosa.
Me gusta como está escrito, y bueno, es entretenido, pero no cumplió el objetivo de sorprenderme. Al principio, hay una escena, que sí me dio miedito, e incluso me planteé si aparcarla para otro momento porque soy un poco caguica,  pero avancé, asomándome con miedo a pegarme más sustos, y nada.  La primera parte de Sophie, empieza con ese susto, pero continúa más pareciéndose cada vez más a un guión de Tarantino que a un thriller de misterio. Además va incorporando un poquito de guasa y mala leche, y se hace más llevadero. Y bueno, no está mal.

La parte de Franz sólo se me hizo larga larguísima. Se supone que es para crear tensión, no sé, pero hubo un momento en que miré a ver dónde empezaba la tercera parte porque ese diario se me estaba haciendo bola.

Me parece una historia un poco sosa. Retorcida, como "Perdida", pero me entretuvo mucho más Perdida. Muy pocos personajes que dan muy poco. Me parece que se alarga el cómo actúan demasiado, y el “por qué “ me resulta escaso, poco sorprendente y demasiado, plano, previsible... no sé, hasta el título…

El caso es que puede que repita con el autor porque he oído maravillas de él. Pero desde luego no me ha conquistado con este libro.


Le di 3* en Goodreads, y quizá me pasé. O no. Ya me diréis que opináis. 

miércoles, 3 de junio de 2015

"El baile" - Irene Némirovsky

Tenía muchas ganas de leer algo de Némirovsky, así que cuando pasé por delante de un escaparate de una librería de segunda mano, y vi esta novela a la venta por tan sólo 3 euritos, no pude resistirme.

"El baile" es una novela corta, muy corta. Casi un relato. Tiene 94 páginas, y, en esta edición, con un tipo de letra bastante grande. El conocido refrán "lo breve, si breve, dos veces bueno", me viene muy bien para hablar de este libro, ya que esta es una historia breve, contundente, sin florituras, pero buena. Muy buena.



El argumento es simple. Nos encontramos a Antoinette, una niña de 14 años que detesta a sus padres, no sin razón, ya que son dignos de detestar. Sus padres son nuevos ricos, preocupados por aparentar y cuyo único objetivo es vivir bien y que además, lo parezca, así que deciden organizar un baile para mostrarse ante la alta sociedad, con todo su esplendor y ante sus antiguas amistades para que rabien de envidia. ¿Quién quiere tener un palacio si no puede enseñárselo a nadie?

Con este panorama nos encontramos, y a partir de ahi, tenemos que leer la novela para saber qué pasará, ya que al tratarse de una novela de una cortísima extensión, desvelar más sería arruinar su lectura.

Muy recomendable, ha sido mi aperitivo a su "Suite francesa", que estoy deseando leer.